sábado, 30 de octubre de 2010

Siete Razones

Me han hecho alguna consulta respecto de la candidatura de Luis Riva a intendente de San Isidro para 2011. Me ha costado dar una respuesta, porque se trata de una persona con la que fundamos Convocación Ciudadana, el 1ero de Mayo de 2011. Sin embargo, la política no es algo banal sino todo lo contrario; se trata de una construcción de consensos mayoritarios para la aplicación de medios escasos a fines prudentemente convenidos.
Me siento obligado a no dar una respuesta convencional, ni ligera. No se trata de una cuestión personal o afectiva. Hablamos de lo que es democrática y republicanamente sagrado: el bien comun.
Tengo Siete Razones para no apoyar la candidatura de Luis Riva, a saber:
+ Históricas. A poco tiempo de fundada, la convivencia con Riva en Convocación fue conflictiva. Fue expulsivo y arbitrario; siempre presto para la confrontación innecesaria. En pocos meses, las 1600 fichas que habían constituido el partido lo abandonaron y fuimos un puñadito los que llegamos a ese octubre fatídico, en el que se impusieron Clemente y el Voto Bronca. Convocación sacó un 5 por ciento (cerca de ocho mil votos). Fuimos la revelación. Con Silvia Torres Carbonell y otros cruzados nos cargamos la campaña al hombro y quedamos agotados. En noviembre, Riva reapareció con ánimos de quedarse con la conducción del partido impulsando una agresiva interna. Los partidos son herramientas. No son un fin en sí mismo. Con el stress de aquel desafío monumental, y a pesar de que le hubiésemos ganado, priorizamos la recuperación de nuestro espacio familiar, laboral y personal, y dimos un paso al costado. Hasta 2003, cuando con Silvia establecimos dialogo con el recientemente formado Grupo Labrador -liderado por Juan Loitegui y Raúl Aguirre Saravia- y a pesar de Riva logramos conformar lo que terminó siendo Convocación para Recrear San Isidro, que fue la alianza con los partidos de Ricardo López Murphy y Patricia Bullrich. Juan fue el candidato a intendente y obtuvo un claro segundo puesto. Convocación metió un concejal, Angel Fedrizzi. No se formó un bloque único y Convocación decidió concurrir solo a las legislativas de 2005. Guillermo Arboleya encabezó la lista que sacó un 5 por ciento. Como sucede después de los fracasos, el partido nuevamente quedó casi vacío. Al momento de renovación de autoridades, en el invierno de 2007, Riva y Fedrizzi, decidieron dar un paso al costado y retirarse. Asumimos Federico Montelatici y yo, como presidente y vice. En 2007 establecimos una alianza con Unión PRO que me llevó a mí como candidato a intendente y a Alberto Cervetto como tercer candidato a concejal, que ingresó hace unos meses en el lugar de Martín Muñiz (PRO). Sacamos 25.000 votos (25%). En las de 2009, caracterizadas por la proliferación de listas, frustradas al momento del cierre, logramos entablar una aliaza vecinal con la Agrupación Ciudadana de Pablo Chamatropulos y obtener 50.000 votos (30%). Convocación hizo ingresar como concejal a Marcos Hilding Olsson. Ante semejante racha, Riva decidió interrumpir su retiro para regresar a la conducción de Convocación.
+ Partidarias. Los acuerdos con Unión PRO estuvieron caracterizados más por mis relaciones personales con los partidos que integran esa alianza antes que por la estrategia electoral que tenían diseñada. En 2007 llegué a poner mi candidatura en juego para que Convocación no perdiera el tercer lugar en la lista. En 2009, compartir la lista con Chamatropulos fue responsabilidad de Federico y mìa, contra los deseos de los candidatos -que preferían ir solos- y de la conducción, que había votado un segundo puesto en la lista oficial que Unión PRO no estuvo dispuesto a conceder. Fede tuvo que someterse a una fea reunión de comisión directiva en la que se le reprochó el arreglo, a pesar de que esa lista terminó siendo la única de cinco que quedó en pie para representar a Unión PRO en el orden local.
+ Políticas. Llegamos a la conclusión de que, en el actual contexto político, una agrupación vecinal como la nuestra resulta testimonial pero no un instrumento de poder para nuestros representados. Había llegado el momento de aspirar a representar a más que a solamente un cinco por ciento de los sanisidrenses. Nuestro electorado es paciente pero espera que uno, en algún momento, llegue a constituirse una alternativa electoral exitosa. Conscientes de que los partidos son herramientas y no fines en si mismos, priorizamos la alianza con Unión PRO y Convocación terminó perdiendo su personería jurídica. Con Federico Gelay, que fuera jefe de la campaña de 2009, pasamos a enlistarnos en Unión Celeste y Blanco, el partido que lidera Francisco de Narvaez. En un tiempo en el que la gente está indignada por la gran cantidad de partidos políticos existentes, estamos seguros de haber representado bien a nuestra gente con este desempeño.
+ Electorales. La gente nos pide unidad y ser su vehículo de expresión. Creemos que las estrategias a largo plazo son sustentables y serias. Creemos que Unión PRO, con sus más y con sus menos, será una buena opción para nuestros vecinos en los próximos tiempos. Tal vez aparezca una mejor -lo que no parece estar a la vista-, pero siempre será una buena alternativa.
+ Económicas. La política es cara y engorrosa. La dispersión no ayuda. Menos aún en el orden local. En este sentido creo que hay que sumar y no restar esfuerzos en pos de la representación popular.
+ Metodológicas. Como se habrá observado, siempre estuve en la vereda de enfrente de Luis Riva. En el mismo partido, pero desde hace muchos años sin coincidencia alguna. Tenemos conceptos y perspectivas distintas acerca de la política. No me interesa la suya, no me inspira ni me moviliza. Por el contrario, suelo tener más coincidencias con otros que con él.
+ Personales. Debo confesar que desde 2001 que Riva no me saluda con naturalidad ni tiene un trato afable para conmigo. Pero no es esa una razón de peso para no apoyarlo. Lo que sí me afectó fue la campaña que hizo en 2007 en contra de mi candidatura, que se reflejó en una carta que aparece publicada en este mismo blog y que puede leerse haciendo click aquí
Estas razones podrían resultar insuficientes, si en San Isidro no hubiera candidatos mejores que él. Pero la postulación del ministro de Seguridad del GCBA, Guillermo Montenegro, es una figura instalada y con mucha aceptación local.
No hay que nadar contra la corriente. Al contrario, conduzcamos ese caudal electoral a donde pueda sumar más y mejor.+

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