jueves, 25 de noviembre de 2010

Hora Latinoamericana

Anoche estuve en la presentación de "Nuestra Hora, los latinoamericanos en el siglo XXI", de Raúl Rivera Andueza, además del autor, estuvo presente el ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, y la coordinación estuvo a cargo de Eduardo Braun (director de HSM).


El libro es un sonoro llamado a abrazar la identidad latinoamericana. Rivera es como un iconoclasta que aspira a derribar ciertos lugares comunes sobre la realidad regional y a destacar el maravilloso fenómeno que representa. Concretamente, Rivera se propone desmitificar el carácter dictatorial de nuestros gobiernos y lo violento de nuestras sociedades por una visión diametralmente opuesta. Incluso, se permite abordar la cuestión estética, cultural, moral y religiosa -siendo él agnóstico- como fortalezas de nuestra identidad, y es particularmente optimista respecto de lo que está sucediendo económicamente en la región, destacando en particular el papel de las llamadas "Multilatinas". Vale aclarar que, al día siguiente, en la Jornada que organizó el CARI sobre "La Inversión de Capital en la Argentina", el managing partner de Columbus Alejandro Dillon, que había asistido a la exposición de Rivera, ratificó el mismo concepto.

Lo curioso es que Rivera no es un referente del espacio nacional y popular (al contrario, es muy crítico de los populismos) y que muchos de los asistentes a la presentación tampoco tenían mucha relación con las corrientes populares.

Rivera es un empresario chileno que ha tenido una extensa experiencia personal y laboral en los Estados Unidos, México, España y la Argentina, además de Chile. Por eso, el ambiente no pudo ser más apropiado: el ambiente principal del llamado Palacio Errazuriz, sede del Museo Nacional Decorativo que fuera hogar de una familia chilena en Buenos Aires.

Entre los 250 asistentes que colmaron el amplio y altísimo salón incluían a destacados líderes empresariales, emprendedores y personas del ámbito tecnológico y político. Los primeros incluían a numerosos miembros del capítulo argentino de Young Presidents Organization (YPO), que Rivera presidió en los años noventa: Daniel Novegil (Ternium), Claudio Muruzábal (Neoris), Ignacio Marseillan (Spencer & Stuart), Carlos de Elías (CongressNet), Enrique Mallea (Petrolera El Trébol) y Osvaldo Setuain (Telmark). También estuvieron presentes Alberto Grimoldi, José Sanchez Elía (Tesacom), Alejandro Duhau (una familia con grandes inversiones agropecuarias y mucha influencia en la Rural y en Acrea) y emprendedores porteños de la talla de Santiago Bilinkis, Alec Oxenford y Martín Henríquez. El mundo político también estuvo representado por personas como el secretario de Transporte porteño, Guillo Dietrich; el consultor político Felipe Noguera, y el próspero lobbyista argentino norteamericano Gabriel Sanchez Zinny (h) (BlueStar).

Hacia el final, Braun pidió a la audiencia que indicaran con sus manos en alto quiénes creían "en el planteo de Rivera de creer en nosotros y asumir nuestra identidad latinoamericana, hacernos cargo de nuestro futuro y contribuir a darle forma desde lo empresarial, lo público y -sobre todo- el emprendimiento social", fueron muy pocas las manos quedaron abajo. El mensaje había calado hondo en ese auditorio más presumiblemente liberal que tradicionalmente latinoamericanista.+