sábado, 24 de diciembre de 2011

La Argentina y Los Estados Unidos


Altamente recomendable el libro de George Friedman, The Next Decade. Por la información y porque hace pensar.
Si bien el centro de su preocupación es la forma en que los Estados Unidos va a manejar la dualidad entre imperio y república, se dedica a revisar el rol de esa potencia mundial en el globo.
Es políticamente incorrecto. Maquiavélico, de equívoca lectura. No calla nada. Es audaz, por ejemplo, al decir que EEUU debe reacomodar la relación con Irán, abrir las frontera con México y legalizar las drogas. 
Con respecto a nuestra región, advierte que hay que equilibrar el poder creciente del Brasil, que amenaza la hegemonía norteamericana en el Atlántico Sur, para lo que recomienda apoyar el crecimiento de Argentina, que es la única que puede hacerlo en la región.+

Sobre el federalismo argentino


Excelente exposición hizo Carlos Gervasoni en CADAL. Se reprodujo parcialmente en la entrevista que la ONG publicó en su sitio y que acá transcribimos. 
La idea de que este es un país federal desde la perspectiva del poder territorial, que sustenta con cifras en su tesis doctoral, así como la de la alianza entre el poder central y las provincias más chicas, son dos brillantes conclusiones de este honesto y audaz intelectual.
Acá publicamos algo de este politólogo al que habrá que seguir atentamente.

''Los gobernadores de las provincias menos democráticas son los que llegan a ser presidentes en la Argentina''

Por Gabriel C. Salvia y Ricardo López Göttig
19 de junio de 2007
      

Carlos Gervasoni es politólogo. Se especializa en política latinoamericana, opinión pública, y métodos estadísticos.
Es Master en Ciencia Política y en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Stanford, y actualmente se encuentra completando su doctorado en la Universidad de Notre Dame.
Ha enseñado en la Universidad Católica Argentina, la Universidad Torcuato Di Tella y la Universidad del CEMA.
Ha sido consultor de varias empresas de opinión pública y campañas electorales, como así también analista para la Argentina de Eurasia Group, una consultora estadounidense de riesgo político.
Fue Fundador de CADAL y Presidente entre los años 2003 y 2004, y actualmente integra su Consejo Académico.

Periodista: ¿Por qué eligió a las provincias argentinas como tema de su tesis doctoral?
Carlos Gervasoni: La tesis parte de preguntarse cuánta democracia hay en las provincias argentinas. Es un tema importante. La ciencia política viene estudiando el problema de la democracia a nivel nacional desde hace muchos años, y hay diversas teorías sobre qué es lo que hace que algunos países sean democráticos y otros autoritarios. Las provincias argentinas son todas democráticas en un sentido formal. Todas tienen elecciones, partidos políticos opositores, legislaturas, un poder judicial legalmente independiente, así que no tenemos regimenes provinciales abiertamente dictatoriales o autoritarios, pero debajo de esas instituciones hay claras situaciones de falta de democracia. Cuando los argentinos miran regímenes como el del ex gobernador Juárez en Santiago del Estero o el de los hermanos Rodríguez Saá en San Luis, muchos tienen legítimas dudas sobre cuánta democracia hay en estas provincias. Mi tesis doctoral intenta medir el nivel de democracia subnacional, que en mi opinión varía considerablemente entre provincias como Mendoza, Entre Ríos, Chubut, que parecen funcionar bastante democráticamente, y otras como San Luis, La Rioja y Santa Cruz, que aparecen como menos democráticas. El segundo y crucial objetivo de la tesis es explicar estas diferencias.
P.: ¿Qué es lo que explica la brecha entre provincias más y menos democráticas?
La literatura politológica a nivel nacional sugiere varias hipótesis. Por ejemplo, hay mucha evidencia en el sentido de que las sociedades más desarrolladas son también más democráticas y de que la cultura política de la población y los dirigentes es importante. Sin embargo, yo creo que hay un factor adicional que es aún más importante en las provincias, lo que podríamos llamar la hipótesis “rentística.” De la misma manera en que muchos autores creen que los estados ricos en rentas petroleras tienden a ser más autoritarios (como parece demostrarlo la situación de muchos países del Golfo Pérsico y la decadencia de la democracia en Venezuela), yo postulo que las provincias argentinas menos democráticas tienden a ser las que disfrutan de rentas, no sólo de las regalías petroleras como Santa Cruz, sino especialmente de las rentas de nuestro federalismo fiscal, que favorece fuertemente a provincias poco pobladas como La Rioja y Santa Cruz a expensas de las más grandes como Buenos Aires (a pesar de que Santa Cruz tiene menos pobreza y desempleo que Buenos Aires). En síntesis, los gobernadores de ciertas provincias tienen mayores posibilidades de restringir la democracia porque tienen acceso a grandes rentas del federalismo fiscal y también porque, consecuentemente, pueden gobernar cobrando muy pocos impuestos provinciales. Con mucho dinero proveniente del gobierno federal y poca dependencia fiscal de la sociedad provincial, estos gobernadores son muy poderosos y autónomos, y a menudo caen en la tentación de la hegemonía política.
P.: ¿En qué medida la política provincial están limitando el sistema federal y la democracia a nivel nacional?
C. G. : Es una pregunta muy interesante, porque cuando elegí este tema uno de mis motivos principales fue que los gobernadores de esas provincias consideradas menos democráticas típicamente llegan a ser presidentes en la Argentina. Menem fue el gobernador, yo diría poco democrático, de La Rioja durante tres periodos antes de ser diez años presidente de la Argentina. Después tuvimos brevemente al gobernador Rodríguez Saá como presidente durante una semana y como candidato presidencial varias veces (recordemos que lideraba las encuestas en 2002) y después tenemos desde el año 2003 al presidente Kirchner que también viene de una provincia que de acuerdo a varios indicadores tiene bajos niveles de democracia. ¿Es casualidad esto? Yo diría que no. Hay dos motivos en la Argentina por los cuales estos políticos llegan a ser presidente. El primero es que ser gobernador es casi condición para ser candidato a presidente, por lo menos exitoso. Ser gobernador aporta experiencia ejecutiva y exposición a nivel nacional, y también implica recursos económicos; estamos en la Argentina, un país donde buena parte de las campañas electorales se financian ilegalmente con los recursos del Estado. Tener los recursos de una provincia ayuda mucho a una campaña presidencial. En segundo lugar, estas provincias como La Rioja , Santiago del Estero, San Luis, Santa Cruz, están fuertemente sobrerepresentadas en el sistema político argentino: cada una de ellas tiene tres senadores y un gobernador, igual que Buenos Aires o Córdoba,. Además, y esto es muy importante a pesar de que pocos lo saben, Argentina y Brasil son los únicos dos países del mundo que sobrerepresentan a los distritos menos poblados tanto en el Senado -lo cual es natural- como en la Cámara de Diputados (gracias a una ley de la última dictadura militar, en mi opinión anticonstitucional por violar el principio de “un ciudadano, un voto”). Con lo cual una provincia muy pequeña, como Santa Cruz, donde vive la misma cantidad de gente que en Caballito y bastantes menos que en Bahía Blanca, tiene comparativamente muchos mas diputados que las provincias más grandes. Así que estos gobernadores son muy poderosos y por lo tanto no es extraño que sean candidatos presidenciales exitosos y que cuando llegan al poder no les preocupe demasiado que en algunas de estas provincias haya bajo niveles de democracia.
P.: ¿En qué medida estas características políticas de las provincias limitan que haya una oposición nacional?
C. G.: Este es un tema complicado. Es cierto que el hecho de que estas provincias son bastante hegemónicas complica la posibilidad de crear partidos opositores, porque los partidos opositores necesitan establecer cabeceras de playa en la mayoría de las provincias argentinas para ser exitosos y tener capacidad de llegar al poder en algún momento, y en estas provincias el partido gobernante, en general el peronismo, domina la actividad política. Con la decadencia del radicalismo la Argentina se quedó con un sólo partido que tiene presencia en todo el país. El radicalismo tiene estructura y votos en muchas provincias, pero está muy debilitado a nivel nacional y en las principales provincias, en Buenos Aires, Capital Federal, Santa Fe, Córdoba, etc. Los partidos nuevos que podrían representar una alternativa al peronismo dominante tienen una enorme dificultad para establecerse en esas provincias. Pero esta no es una situación nueva, sino que desde 1983 los terceros partidos en la Argentina tuvieron éxitos en la Capital , en la provincia de Buenos Aires y en algunas ciudades grandes del interior, pero fracasaron en el resto del país. Esta fue la historia del Partido Intransigente a principio de los 80, la UCD a fines de los 80, el MODIN después, el FREPASO, Acción por la República (el partido de Cavallo), y actualmente la del ARI de Elisa Carrió y el PRO de Macri y López Murphy. O sea, estos partidos tienen éxito en lugares urbanos, metropolitanos, en las provincias más grandes y democráticas, pero fracasan en buena parte del interior, especialmente en las provincias más chicas, menos democráticas y más sobrerepresentadas. Este es, por cierto, el principal desafío de Macri y sus socios del PRO, ahora que han triunfado en varias elecciones consecutivas en la Capital Federal: si el PRO desea gobernar la Argentina en el futuro, su prioridad número uno debería ser organizar el partido a nivel nacional, de Jujuy a Tierra del Fuego. Debe evitar la experiencia del FREPASO que, en buena parte debido al muy distorsionado sistema de representación territorial argentino, salió segundo en elecciones nacionales (1995) y obtuvo la vicepresidencia (1999) teniendo sólo un senador y ningún gobernador. En estas condiciones el FREPASO podría hasta haber llegado a la presidencia por sí sólo, pero difícilmente podría haber gobernado.
P.: ¿Por qué entonces la oposición se limita a “referentes” y no hay intenciones serias de construir partidos a nivel nacional?
C. G.: Coincido parcialmente. Yo veo desde hace unos años por lo menos un intento de los partidos opositores nuevos de construir una organización política de verdad en todo el país. Creo que lo ves en el ARI, en el PRO, todos estos partidos están intentando establecerse en algunas provincias y lo han hecho con éxito en algunos lugares. Por poner un ejemplo, el ARI ha tenido bastante éxito en Mendoza y Tierra del Fuego; López Murphy logró su notable tercer puesto en 2003 con un voto territorialmente bastante disperso. Macri tiene una organización partidaria muy sólida y profesional en la Capital y de a poco la está extendiendo a las provincias. Ahora, está claro que esto no ocurre de un día para el otro, toma mucho tiempo y esfuerzo, en particular en estas provincias menos democráticas de las que estamos hablando. Establecer un partido y tener alguna representación en Mendoza o en Córdoba puede ser relativamente sencillo, pero en Formosa o San Luis es mucho más difícil. Entonces creo que puede haber alguna responsabilidad de los partidos en ser demasiado personalistas, pero también creo que últimamente han empezado a cambiar y a hacerse más estratégicos y buscar organizarse y lograr una instalación nacional. Hay también mucha responsabilidad de nuestro sistema político, que hace muy difícil penetrar en muchas provincias. Por la sobrerepresentación que mencioné antes, unos pocos votos en distritos chicos son mucho más “productivos” que muchos votos en la Capital o Buenos Aires, pero son justamente esos distritos chicos los más “blindados” (vía prácticas poco democráticas) contra la irrupción de nuevos partidos. Un último comentario sobre esto es que una de las formas más efectivas de construir un partido a nivel nacional es tener el poder a nivel central: un buen ejemplo es el PT en Brasil, que empezó como un partido de unos pocos estados con éxito en San Pablo y en algunos estados industriales, pero ahora que llegó al poder, logró grandes éxitos en el norte donde nunca le había ido bien. Entonces, en la medida que la política argentina está dominada por el peronismo casi desde el año 89, con el breve periodo de la Alianza, y que aparentemente por bastantes años mas va a seguir el poder del peronismo, para los partidos opositores va a hacer difícil establecerse en todo el país “desde arriba.” Lo tendrán que hacer, más dificultosamente, “desde abajo,” a fuerza de constituirse en una oposición efectiva y de tener éxito en la gestión de los gobiernos municipales y provinciales que puedan obtener.
P.: En base a los antecedentes de los gobernadores cordobeses, Eduardo Angeloz por el radicalismo y José Manuel de la Sota por el peronismo, que han intentado llegar a la presidencia y que han tenido resultados bastantes calamitosos, y por otro lado gobernadores de la provincia de Buenos Aires, como Cafiero, Duhalde y Ruckauf, que quisieron también buscar la presidencia y tampoco les ha ido muy bien, ¿Ser de una provincia chica es una ventaja con respecto a gobernar una provincia de tamaño importante?
C. G.: Estoy de acuerdo. En realidad dado que la presidencia es un solo puesto y los gobernadores son 24, si incluimos al jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, y muchos de esos 24 quieren ser presidente (De la Sota, Rodríguez Saá, Romero, Sobisch y Solá, entre otros), obviamente la mayoría van a fracasar, que fue lo que les pasó a, por ejemplo, Angeloz, Bordón, Cafiero o Massaccessi. Pero si vemos la historia argentina reciente, es verdad que ser gobernador de una provincia chica parece otorgar una ventaja adicional.
P.: ¿Por qué, por ejemplo, no hubo ningún candidato presidencial que fuera gobernador de Santa Fe?
C. G.: Hay una explicación para esa observación. En esas provincias chicas justamente el hecho de que la política tiende a ser más hegemónica les permite a los gobernadores tener un gran control de sus provincias y poca oposición. Por lo tanto pueden dedicar más recursos y tiempo a la política nacional. El mejor ejemplo de esto es Adolfo Rodríguez Saá, quien no llegó electoralmente a la presidencia pero lo intentó y lo va a seguir intentando porque tiene una provincia básicamente dominada y gobernada por su hermano, y entonces puede dedicar sus activos políticos a la escena nacional. Gobernadores como De la Sota u Obeid tienen una oposición mucho más substancial, tienen a Luis Juez o a Hermes Binner en la oposición, y a los radicales todavía con bastante fuerza y ganando intendencias, y entonces esto es una dificultad para proyectarse nacionalmente, lo cual no quiere decir que no puedan llegar. Obviamente, el gobernador de Córdoba tiene ventajas sobre el gobernador de Formosa, en el sentido de que es más conocido y tiene una mayor presencia nacional, pero estoy de acuerdo en que ser gobernador de una provincia chica, en especial si es una provincia fuertemente dominada por el oficialismo, le da al gobernador ventajas importantes.
P.: ¿Por qué tienen tan bajo perfil los liderazgos políticos de la provincia de Buenos Aires que los tiene que importar desde la Vicepresidencia, como el caso de Scioli?
C. G.: Creo que esto tiene que ver con un fenómeno muy raro de la Argentina, que es nuestra concentración política y económica en la ciudad de Buenos Aires. Hay que entender que la provincia de Buenos Aires es prácticamente el Gran Buenos Aires: dos tercios de los habitantes del la provincia viven en el Gran Buenos Aires. Todo el resto, La Plata , Mar del Plata, San Nicolás, Bahía Blanca, los pueblos del interior de la provincia, es solamente un tercio de la población. Es decir, dos tercios de los votantes de la provincia son habitantes de la ciudad de Buenos Aires en un sentido amplio, y por lo tanto tienden a consumir medios nacionales que dan más cobertura a la política nacional que a la de La Plata. Esto hace que muchas veces candidatos que vivieron tanto en la Capital como en el Gran Buenos Aires tengan la posibilidad y la tentación de competir en el distrito que les sea más favorable, y también lleva a que los votantes de la provincia de Buenos Aires piensen en la política de su provincia como la política nacional. Por eso, muchas figuras nacionales, como pueden ser Alfonsín, Cristina, Duhalde, Ruckauf o Scioli, son (o se convierten en) figuras propias de la provincia de Buenos Aires. Y para los políticos la provincia de Buenos Aires es el segundo premio más importante de la Argentina, después de la presidencia. Es el gobierno con más poder y más recursos y dinero después del nacional. Entonces cualquier dirigente que tiene una figuración nacional y algún antecedente de haber vivido en la provincia de Buenos Aires tiene incentivos muy fuertes para postularse en la provincia, incluyendo a los vicepresidentes. Todo esto contribuye a la identificación entre la clase política nacional y la de la provincia.
P.: Pasamos ahora a la política latinoamericana, ¿cómo ve la salud de la democracia latinoamericana y el estado de los partidos políticos en la región?
C. G. : Esto varía de lugar a lugar, para poner extremos, tenemos desde una Venezuela donde los partidos están devastados - hay sólo partidos muy debilitados incluyendo a los partidos oficialistas que son en buena medida sólo seguidores de las decisiones de Chávez- a un lugar como Chile, donde hay partidos que uno podría comparar con los de Europa, donde hay como en tantas democracias establecidas del mundo un sólido partido de centroizquierda (una alianza en realidad) y también sólidos partidos de centroderecha. Tienen una vida interna importante, compiten, ganan y pierden, y son escuelas de dirigentes. Así que es difícil generalizar. En medio de estos dos polos, Venezuela y Chile, hay de todo. Hay países con perfil muy bajo, como El Salvador por poner un ejemplo, donde hay un sistema de partidos bastante bien establecido con un partido de derecha que viene gobernando desde hace muchos años y una oposición de izquierda, que en realidad es la ex guerrilla desmovilizada, que se convirtió en partido político y compite con bastante éxito, ganando la intendencia en San Salvador, por ejemplo. Brasil, que es un referente importante para la Argentina , tiene un sistema de partidos tradicionalmente complejo, débil y poco institucionalizado, pero que está mejorando. Uruguay tiene un sistema de partidos que es posiblemente el más antiguo del mundo, donde los Colorados, Blancos, y en los últimos treinta años el Frente Amplio, son partidos muy bien establecidos y organizados, y representan razonablemente bien a los uruguayos. Así que creo que tenemos claroscuros; sistemas de partidos colapsados como el de Venezuela, Bolivia, y Perú, y sistemas bastantes vitales como los de Uruguay, Chile, Brasil o México. Argentina diría que esta en una situación intermedia donde todavía tiene un partido bastante caótico pero vital como el peronismo y muchos otros partidos que intentan establecerse como opositores.
P.: ¿Cómo se observa en estos momentos desde Estados Unidos la realidad de la región?
C. G.: La atención de Estados Unidos en estos últimos años sobre América Latina está muy limitada por los problemas en Medio Oriente y las amenazas y oportunidades de la ascendente Asia. Obviamente el foco principal de la política exterior estadounidense está hoy en Irak, que es el principal problema de política exterior (e interior) de la administración Bush. América Latina recibe atención en función de algunos temas puntuales e importantes como son el petróleo y, por lo tanto, Venezuela es muy importante. Es decir, Venezuela no es importante para Estados Unidos porque haya un Chávez gobernando, sino porque ese Chávez gobierna sobre las reservas más importante de petróleo del hemisferio occidental y sobre el tercer proveedor de petróleo de Estados Unidos. Y también importa México porque es un aliado muy relevante de Estados Unidos, en lo comercial y lo político, y porque genera amenazas como la inmigración ilegal y el narcotráfico (además de ser el segundo proveedor de petróleo). Así que hay mucha atención sobre México. Brasil es bastante seguido por su importancia política y económica y porque ha decidido tener una política exterior relativamente cercana a los Estados Unidos, lo cual no era obvio si recordamos que la retórica electoral de Lula era realmente izquierdista y poco favorable a Estados Unidos. Pero Lula ha cambiado mucho una vez en el poder (y no sólo en política exterior). Te diría que Argentina recibe muy poca atención y esto no digo que sea bueno o malo. En alguna medida recibe poca atención porque no hay ninguna crisis. La Argentina recibió mucha atención en Malvinas, en la hiperinflación, en el Tequila, en el 2001, y uno no quiere recibir atención por esos motivos. Como las cosas están estables y Kirchner no es un Chávez, diría que se lo ve como un líder moderadamente hostil hacia Estados Unidos pero no como un peligro ni mucho menos, y por otro lado se ve a Argentina como un aliado en algunos temas puntuales como la estabilización de Bolivia o la cooperación en la lucha contra el terrorismo Islámico. Debido a esta poca atención a lo que está ocurriendo en estos tiempos en América Latina, muchos en la oposición norteamericana lo critican a Bush por haber llegado con una agenda muy ambiciosa hacia América Latina pero haber hecho poco, más allá de firmar acuerdos de libre comercio con algunos países de la región.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Hipermodernidad

La posmodernidad nunca existió, porque la modernidad no dejó nunca de existir. Al contrario, se radicalizó. Hay una hipermodernidad, afirmó el filósofo francés Gilles Lipovetsky, en una entrevista que Jorge Fontevecchia le hizo para el Diario Perfil y que no tiene desperdicio. Algunos párrafos destacados:
+ "A lo largo del último medio siglo, una inmensa revolución se ha producido que se identifica con el consumo y la comunicación de masas, que puso por delante los valores de satisfacción individual, de placer, de potencia, de vida privada".
+ "La dinámica del individualismo hizo estallar en mil pedazos todas las guías del pasado: lo religioso, lo político, la familia, los sistemas de certezas... La gente está perdida y ya no tiene guías sólidas", y da como ejemplos que ya no sabemos lo que debemos comer, qué nos hace bien o qué nos enferma o engorda desordenadamente.
+ Dice que ya no hay sueños colectivos y que para la crisis la única solución vicible es la austeridad y el recorte, pero que esos por sí mismos pueden llegar a ser consensos pero nunca sueños colectivos.
+ La intensificación de la lógica de la individualidad, de la ciencia, de la técnica, del mercado son propias de la modernidad y continúan caracterizando a la época.
+ "El consumo y el bienestar se convirtieron en las aspiraciones de la gente".
+ Las crisis actuales no derivan de la escacez sino de los excesos.
+ "Existe una disolución del mantenimiento de las instituciones colectivas, una dinámica de individualismo desenfrenada".
+ "El comunismo fue un fracaso porque el Estado lo controlaba todo, pero ahora estamos pagando el precio de un mercado que se ha vuelto obeso. Todo liberal debe asumir que es necesario un contrapoder: cuando un sistema es demasiado poderoso obligatoriamente surgen derivas y crisis.
+ "No creo que exista una crisis generalizada de valores. Existen valores en los cuales la gente cree de manera muy fuerte. Lo que caracteriza a nuestra época es una especie de moral sin obligación ni sanción. (...) No tenemos una gran moral de sacrificio (...) El sentimiento de empatía permanece, la gente se emociona; es una moral emocional, ya no disciplinaria. Los gestos morales son activados por las emociones. Por eso hay muchas imagenes: si no hay imagenes la gente no dona".
+ "No puede haber un  sistema democrático digno de ese nombre sin una prensa libre. La democracia es necesaria para el periodismo como el periodismo para la democracia".
+ "Nadie puede ser un experto en todo. Necesita entre la esfera de lo político, que pasa un cierto número de mensajes, y las personas, la esfera de los medios que brinda un cierto número de interpretaciones. Caso contrario, la gente queda encerrada en un pequeño mundo. Por eso hay que defender el periodismo: para que los individuos puedan acceder a otra cosa que a sus propios mundos".
+ De un lado es verdad que la felicidad (que se encuentra relacionada con el hedonismo derivado del hiperconsumo) sigue siendo algo escencial, porque usted no puede vender productos por fuera de un sistema de promesas de felicidad, pero la comunicación se ha enriquecido con nuevos registros. En particular con internet vamos a tener cada vez más modalidades de comunicación que no estarán forzosamente relacionadas con la noción de felicidad".
+ "Internet ha puesto en crisis el modelo económico de la prensa escrita; pero un nuevo modelo se está construyendo. La prensa escrita no representada obligatoriamente por la prensa de papel. La prensa de internet sigue siendo escrita. Virtual, pero escrita. Hubo crisis porque internet se asoció al modelo de gratuidad, pero no se puede de manera eterna hacer funcionar a internet con un modelo de gratuidad."
+ "La gente es adulta, por supuesto, pero necesita que alguien lea en lugar de ellos. Las cosas no las encuentra uno solo. Se necesita una mediación. Lo que tenemos es la crisis de un nuevo modelo que busca un nuevo modelo económico; pero internet sigue resultando fabuloso para la prensa".
+ "El consumo no representa una peste, no hay que demonizarlo ni pedirle demasiado. No brinda la felicidad (...) Son la vida profesional (un trabajo que le interesa) y la vida íntima (los chicos que ama, la mujer que ama) los verdaderos vectores de la felicidad. Los dos".
+ Ante la pregunta sobre las principales víctimas de las desigualdades sociales, responde: "los que no logran acceder a una formación y que, por lo tanto, no tienen su lugar en la sociedad del conocimiento."
+ "Pasamos de una época moderna centrada en la fe del poder soberano del Estado a las sociedades hipermodernas de hoy, en las cuales los estados ya no tienen esa soberanía".
+ "En las sociedades donde reina la libertad y la igualdad, la misma mujer que quiere ganar dinero, tener algún poder en la empresa, al mismo tiempo quiere ser mujer y ser reconocida como tal. Eso plantea un problema de la igualdad y de la diferencia (...) lo que quiere decir es que tal vez exista una especie de limitación de carácter antropológico que hace que la diferencia sexual tenga una transcripción social; no conocemos aún sociedad humana que la haya eliminado (...) A pesar de todo, esto es una cosa buena: no nos estamos dirigiendo hacia una homogeinización, hacia un mundo unisexual, hacia una confluencia de los roles".
+ "En la actualidad, todo el universo de consumo está atravesado por el arte (...) El Modern Style, por ejemplo, que soñaba con un arte que pudiera difundirse en la vida cotidiana. Es lo que está pasando. Puede encontrar design de alta calidad en el teéfono, en los muebles, en la vajilla. Es un aspecto del capitalismo más bien simpático. Cuando vemos la moda, antes era terrible la diferencia entre los ricos y los pobres, y hoy existen calidades artísticas para todas las cosas (...) La paradoja es que existe más belleza -en el sentido más clásico del término- en la vida cotidiana que en el arte de vanguardia".
+ "El sistema político debe ser cada vez más un sistema pedagógico en el cual los valores de seducción y glamour no tengan lugar. No creo tampoco que lo hayan tenido: no hay que tomar a los ciudadanos por idiotas. Una celebridad es una cosa y un político es otra."
+ "La autoridad también se da en otras áreas: la familia, la escuela (...) La admiración como modelo no debería tener lugar (...) Lo que debe constituir la autoridad es la inteligencia, la razón y no solamente lo que uno ve. No debe ser la plata ni la seducción (...) La autoridad es lo que sucita admiración".+