domingo, 29 de julio de 2012

Al final de la modernidad


En el umbral de una era histórica caracterizada por los cambios tecnológicos, económicos, políticos y sociales, es menester consolidar todo aquello que construya una nueva civilización signada por el amor y desechar todo aquello que obstruye la vida plena. Los cristianos entendemos que esa vida plena es el advenimiento del Reino.
Hay que definir pocas reglas y claras, que sean de fácil cumplimiento y difusión.
Se impone una acción política:
+ de mirada amplia, filosófica y desinteresada;
+ que reconozca el acervo cultural; 
+ que dé respuesta a los interrogantes del hombre actual;
+ comprometida con los demás, empezando por la propia familia, el barrio, el club;
+ responsable del entorno en el que se desenvuelve, de la urbe y la naturaleza;
+ centrada en el hombre y su relación con los demás, pero orientada a Dios.+