sábado, 20 de diciembre de 2014

Gelay, pasta de intendente


Tengo candidato para San Isidro en 2015: Federico Gelay.
Ante todo, porque Fede tiene el carácter, la capacidad y la determinación que se necesita para resolver el principal problema que tenemos los vecinos, la inseguridad. El, como nosotros, quisiera que San Isidro sea la extensión paquizada de nuestras casas, en donde puedan jugar nuestras familias. La suya, más joven que la mía, es más vulnerable a la delincuencia.
Segundo, porque no es un necio; sabe reconocer y valorar lo mejor que tiene la gestión de Gustavo Posse, que son la salud y la atención que se le brinda a los adultos mayores.
Finalmente, porque va a aportar ideas superadoras para San Isidro en materia de planificación urbana y ambiental.
Es un convencido de que nuestro abandonado puerto es la Vaca Muerta del municipio, y que allí puede culminar un circuito recreativo que se inicie en Unidad Nacional, avance sobre una rediseñada franja del Hipódromo, de uno y otro lado del Hospital, continúe por la plaza del Palacio Municipal, se sumerja en un embellecido centro comercial a cielo abierto y baje por la Plaza Mitre hasta Primera Junta. Este proyecto me fascina por lo que puede lograr para nuestra querida ciudad, tanto en materia residencial como desde el punto de vista patrimonial.
Por otra parte, sabe que hay que reformar el sistema de transporte público de pasajeros de modo tal de integrar, por medio de minibuses, a los 55 kilómetros cuadrados que tiene el partido de una manera sanisidrense, distinta a la metropolitana.
Fede ya es concejal y, como tal, se prepara sistemáticamente para asumir la función ejecutiva a la manera que lo hacen los emprendedores: con seriedad, entrega y mucha dedicación.
Comparto con él convicciones religiosas, sensibilidad social y compromiso ciudadano.
Muchos lo conocen por los legendarios ravioles que ya son famosos en toda la zona norte. Nunca va a ser un ñoqui. Yo doy fe que tiene pasta. Pasta de intendente.

martes, 9 de septiembre de 2014

El futuro según Menem

Los mejores años de la Argentina son los que están por venir

CARLOS MENEM
CARLOS MENEM
Ex presidente de la Nación - Senador nacional
El ex presidente de la Nación (1989-1999) plantea la reinserción de la Argentina en la política internacional como una de las claves para el futuro. Propone apuntar al comercio mundial, utilizar la educación como herramienta fundamental y convocar inversiones productivas. Se suma así a este espacio de debate plural abierto por El Cronista del que participan los principales referentes de todas las áreas y sectores políticosHace ya muchos años, Perón nos enseñaba que “en el mundo de hoy la política puramente nacional es una cosa casi de provincias. Hoy, lo único que importa es la política internacional, que se juega por adentro y por afuera de los países”. Esta afirmación adquiere hoy más vigencia que nunca. En este mundo cada vez más interconectado, la prioridad estratégica de la Argentina en el próximo período constitucional es la reinserción del país en el concierto global de las naciones.
En las actuales circunstancias históricas, el aislamiento externo es sinónimo de atraso económico. La Argentina necesita asumir una participación activa en las grandes corrientes de comercio y de inversión de la economía mundial. Sólo así estaremos en condiciones de generar las bases económicas sólidas que nos permitirán erradicar la afrenta inadmisible que representa el estado de pobreza en que están sumergidos hoy millones de nuestros compatriotas.
Este reposicionamiento internacional requerirá un esfuerzo de audacia e imaginación similar al que protagonizamos durante la década del 90, cuando superamos exitosamente otra situación de aislamiento y convertimos a la Argentina en una nación respetada y respetable, como quedó acreditado cabalmente en 1999 con nuestra integración, como miembros fundadores, del Grupo de los Veinte (G-20), que reúne a los países más importantes del mundo y tiene actualmente una misión rectora en la redefinición del orden económico mundial.
Pero la historia nunca se repite. El mundo cambia constantemente, a un ritmo cada vez más acelerado. Lo que ayer sirvió puede resultar inapropiado frente a lo nuevo. Como nos decía Perón, el papel de la conducción política, en cada etapa de la evolución histórica, es “fabricar la montura propia para cabalgar la evolución, sin caernos”.
Así como ese mundo con que nos tocó lidiar en 1989, signado por la caída del muro de Berlín, la desaparición de la Unión Soviética y la consolidación de la hegemonía de Estados Unidos, tenía muy poco que ver con aquel mundo en que había surgido el peronismo en 1945, caracterizado por la guerra fría y la puja entre ambas superpotencias por la supremacía global, este mundo de hoy presenta dos características inéditas: el nacimiento de la sociedad del conocimiento, derivada de los gigantescos avances científicos y tecnológicos, y el ascenso de los países emergentes, encabezados por China, erigidos en actores fundamentales de la economía global.
Cada una de estas características del mundo contemporáneo significa para la Argentina un desafío y una oportunidad. En la sociedad del conocimiento, las oportunidades de empleo y la distribución del ingreso están directamente vinculadas con los niveles de formación profesional y de capacitación laboral de la población económicamente activa. Ningún paliativo de corto plazo, por indispensable que resulte en la emergencia, puede sustituir a la exigencia de una plena incorporación de todos los argentinos al mundo del trabajo y erradicar una marginalidad social creciente, que se ha convertido además en un peligroso caldo de cultivo para la incesante expansión del narcotráfico.
Por ese motivo, en la Argentina que viene la educación es entonces la principal herramienta para la justicia social. La educación ha dejado de ser ya una etapa de la vida para transformarse en una dimensión permanente de la existencia humana. Esta exigencia ineludible plantea la impostergable puesta en marcha de una verdadera Revolución de la Educación y del Trabajo, que promueva las condiciones apropiadas para que la Argentina como Nación, y no solamente una minoría privilegiada, pueda incorporarse a esa sociedad del conocimiento que emerge en todo el planeta.
El vigoroso ascenso del mundo emergente representa también el acceso al consumo masivo de varios centenares de millones de seres humanos, hasta ahora reducidos a la miseria, especialmente en el continente asiático, que concentra hoy al 50% de la población del planeta. Esto supone una drástica expansión de la demanda de alimentos, lo que favorece extraordinariamente las posibilidades de desarrollo de la Argentina, que es una de las principales potencias agroalimentarias del mundo.
Esta industrialización acelerada que experimentan los países emergentes, en particular en la región del Asia Pacífico, implica asimismo un aumento excepcional en la demanda global de recursos energéticos y minerales. En este terreno, la Argentina, con su generosa dotación de recursos naturales, incrementada ahora por las nuevas técnicas para la explotación en materia de hidrocarburos, tiene otra extraordinaria oportunidad de desarrollo, que es imprescindible aprovechar con inteligencia, sentido de largo plazo y criterios adecuados de sustentabilidad ambiental.
La convergencia entre el desarrollo agroindustrial, que promueva la creación de centros de industrialización de las materias primas agropecuarias cerca de sus respectivos lugares de producción, y el aprovechamiento integral de los recursos energéticos y minerales, unidos al fortalecimiento de los vínculos políticos con los países vecinos y socios del Mercosur, permitirá encarar una reformulación de la geografía económica de la Argentina, de la que no quede excluida ningún rincón de nuestra Patria.
El escenario mundial ofrece una oportunidad histórica para la Argentina. Pero las oportunidades hay que saber aprovecharlas. Para ello, necesitamos alentar una oleada de inversiones productivas, lo que requiere estabilidad económica y seguridad jurídica. La etapa que se inicia exige visión estratégica y clara decisión política. El punto de partida es la unidad nacional, objetivo que nunca será alcanzable con la vista fijada en el espejo retrovisor, sino con la mirada orientada hacia el futuro. Porque, como dijo Juan Bautista Alberdi, “la Edad de Oro de la Argentina no está en el pasado sino en el porvenir”.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Solución a la deuda buitre

EUDA: BUSCAR UNA SOLUCION, NO COMPLICES NI CULPABLES.
por Alfonso Prat Gay.

Diez años atrás, cuando presidía el BCRA, recibí un llamado de un abogado que aún hoy asesora a la República. “Alfonso, ¿el Banco Central tiene depósitos en Panamá, no es así?”, me preguntó.

“Así es”, le dije.

“Necesitamos que los gire a Nueva York. Panamá no es segura frente a los juicios que está sufriendo la República”, me ordenó.
Le expliqué que, a mi humilde entender y como estaban planteadas las cuestiones judiciales, la plaza más insegura para activos argentinos era, precisamente, Nueva York.
Pero no hubo forma. Insistió en su recomendación, poniéndola por escrito.

Tres meses más tarde, vuelve a llamarme este mismo letrado, cerca de la medianoche, manifiestamente urgido por el avance de una causa en el juzgado de un tal juez Griesa. “Alfonso, se está complicando la situación judicial acá en Nueva York. Le sugiero que gire esos fondos de vuelta a Panamá.” “No se preocupe, doctor. Los fondos nunca salieron de allí. Me tomé el atrevimiento de no hacerle caso”, le contesté satisfecho.

Apenas unos pocos meses más tarde, el kirchnerismo lanzaba su primer canje de deuda con 40% de los bonos de ley extranjera emitidos en Nueva York y el compromiso de que el agente de pago de todos los bonos tuviera su sucursal principal en Nueva York y se rigiese por las leyes de Nueva York.

La jurisdicción estaba hasta en el nombre del fiduciario elegido: Bank of New York (BONY).

Pasaron diez años. La improvisación de la estrategia judicial de Argentina es la misma.

El proyecto de ley de la Presidenta tiene idéntica lógica a la de aquellos llamados telefónicos: “me equivoqué, no me hago cargo, cambio de lugar … y ¡después vemos!” La Ley de Pago Soberano Local de la Deuda Exterior de la República Argentina es la admisión oficial del fracaso de la gesta épica de la reestructuración de la deuda.

Frente a errores ya inocultables, el kirchnerismo elige el camino de siempre: 

1.Socializar la pérdida con la oposición, buscando impunidad (“declárase de interés público la Reestructuración de la Deuda Soberana realizada en los años 2005 y 2010”); 

2.Identificar un culpable (el BONY, hasta hace poco un aliado frente a los buitres y el único banco sin operaciones en Argentina al que se le otorgó el privilegio de abrir una cuenta en el BCRA) y 

3.Proponer un camino que no lleva a una solución (cambiar al BONY y, eventualmente, la jurisdicción de los bonos alcanzados por el fallo de Griesa).

Si en vez de victimizarse el Gobierno quisiera verdaderamente resolver el problema en que nos metió, esto es lo que debería hacer: 

1) Retirar la ley del Congreso. Entendida por la justicia de EE.UU. como un mecanismo para eludir aquella sentencia, la ley de Cristina Kirchner es especialmente inoportuna de cara a una decisión muy probable antes de la ley: que el 18 de septiembre la Cámara de Apelaciones libere los pagos a bonistas fuera de la jurisdicción de Griesa.

2) Recomprar los bonos reestructu rados emitidos en Nueva York. Esta operación de administración de pasivos es una decisión soberana habitual y absolutamente lícita y es consistente con el deseo de Argentina de honrar su compromiso con quienes entraron al canje. A diferencia del engorroso (por decir lo menos) cambio de jurisdicción propuesto en el proyecto de ley, la recompra es, además, efectiva: el bonista no debe inscribirse en ninguna lista ni elegir una jurisdicción inconveniente (ya sea local o europea). El valor de mercado de estos bonos no llega a US$ 8.000 millones, una cifra manejable. A medida que se vayan recomprando, el precio de éstos y de todos los bonos de Argentina irá subiendo, por la renovada demanda y porque el mercado comprenderá que nos encaminamos a una solución definitiva del conflicto. Una vez que sus precios alcancen los valores máximos del 31 de julio (cuando descontaban un arreglo con los holdouts), el Gobierno podrá colocar un nuevo bono, un Bonar 30 de legislación argentina, por el mismo monto y plazo promedio que el paquete de bonos rescatados.
Resultado de la operación: la deuda total no cambia y el Banco Central incrementa sus reservas, ya que los bonos nuevos se venden a un precio promedio mayor al de recompra de los viejos.
Cambio de bonistas y no de jurisdicción.
Los bonos en default salen de circulación y se despejan los futuros vencimientos.

3) Sentarse con los fondos buitre, ahora sí en igualdad de condiciones.

La denunciada intransigencia de éstos no tendrá ya cómo sustentarse: el aspecto más controversial del fallo de Griesa desaparece al no existir en su jurisdicción bonistas contra los cuales contrastar la cláusula pari passu. Por primera vez los litigantes tendrán razones para considerar la oferta de canje, lejísimos de sus pretensiones en las condiciones actuales, e iniciar una negociación. 

La reapertura del canje también ganaría interés para el resto de los holdouts: no sólo porque ya es manifiesto que esta propuesta es más generosa que la de otros países menos comprometidos (por obra del cupón del PBI), sino también porque se desdibuja la alternativa superior contra qué compararla.

Pelearse “contra los buitres” es atractivo para demagogos, sean oficialistas u opositores, que no explican el costo de ignorar para siempre la sentencia de la justicia que Argentina y sus abogados eligieron para dirimir controversias. Mientras tanto, cada día le cuesta al fisco más de US$ 6 millones en potenciales intereses punitorios. Eludir el fallo cambiando el fiduciario y/o la jurisdicción profundiza el problema, no lo resuelve.

Kicillof heredó estos problemas. Pero si insiste en la mala praxis de sus predecesores, reclamándole a la “escribanía” que apruebe una ley innecesaria y contraproducente, profundizará otros desastres, más acuciantes, que sí son de su exclusiva autoría: la duplicación de la inflación; la recesión y la pérdida de 400.000 empleos; el aumento de la pobreza; la caída de las reservas; el récord de la brecha cambiaria y el rebote de la deuda externa.

viernes, 15 de agosto de 2014

Reacciones contra la Ley de Abastecimiento

Buenos Aires, 14 de agosto de 2014

ACDE INVITA A LA REFLEXIÓN ANTE EL PROYECTO DE LEY DE ABASTECIMIENTO

La Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) expresa su preocupación con motivo del proyecto de modificación de la Ley de Abastecimiento que impulsa el Poder Ejecutivo.

El proyecto indicado tiene una tendencia intervencionista, vulnerando los derechos previstos en nuestra Constitución Nacional.
El proyecto en cuestión no sólo atenta  contra la transparencia de los mercados, sino que también atenta contra la producción, la inversión y el empleo, pilares fundamentales en las actuales circunstancias que atraviesa el país.

El proyecto de ley, al otorgar a la autoridad de aplicación facultades para establecer márgenes de utilidad, disponer la continuidad de la producción o prestación dentro de los niveles que decidiera,  proceder al secuestro de instrumentos contables y de administración, llegando incluso a la clausura de los  establecimientos, vulnera derechos de propiedad y libre comercio y desalienta la actividad económica.

Ante tales circunstancias, ACDE solicita a las autoridades legislativas un amplio debate sobre el proyecto de Ley de Abastecimiento en el que deberán participarlos distintos sectores involucrados en la normativa en cuestión.

Federico Quintana
Vicepresidente
ACDE

domingo, 10 de agosto de 2014

Un proceso con sorpresas

Ébola: el auge urbano potencia el brote letal
'La Nación' - 2014-08-10
En las ciudades hay más contagio; los muertos ya son 961
D. Mackenzie y P. Skett NEW SCiENTiST
LONDRES.– El Ébola arrasa África Occidental. El virus ya dejó 961 muertos y no hay señales de que la epidemia se vaya a frenar en lo inmediato a pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó la emergencia global.
Cada infectado es una nueva oportunidad que tiene el virus de adaptarse a los humanos, y el actual brote es ya casi cuatro veces más grande que cualquier otro registrado en la historia.
Sin embargo, a pesar de un cierto alarmismo, aún no hay señales de que el Ébola vaya camino a ser una pandemia mundial.
Eso sí, la variable que convirtió este virus en un agente más letal y que aún le puede dar más peligrosidad es social: la urbanización, el mismo factor que desencadenó el HIV. Las ciudades son el escenario que le ofrece al virus más oportunidades de contagio, y África tuvo la mayor tasa de crecimiento urbano del mundo en los últimos 20 años. Hoy el 36% de los africanos vive en ciudades y en 2050 lo hará el 50%.
Hoy la principal preocupación mundial es si el virus podría extenderse más allá de las fronteras de Guinea, Liberia y Sierra Leona, los tres países más afectados.
Un viajero infectado contagió a tres personas en Nigeria, y hay informes no confirmados de viajeros potencialmente infectados en Marruecos y Arabia Saudita.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó anteayer la emergencia internacional de salud pública. “Estamos ante el brote más severo y más complejo en cuatro décadas de historia de esta enfermedad”, declaró el organismo.
La decisión fue tomada anteayer por los expertos en virus y epidemias del Comité de Emergencias de la OMS.
Más allá de la declaración de la OMS, contener el brote parece posible. “El virus sólo se contagia de personas que presentan síntomas muy acentuados”, dice Andrew Read, de la Universidad Estatal de Pensilvania, en University Park, lo que facilita la detección de los casos y el aislamiento de quien estuvo en contacto con personas infectadas.
Como el virus puede incubarse hasta por 21 días, la preocupación es que pase inadvertido si los viajeros caen enfermos recién después de llegar a destino. Más allá de eso, el riesgo de contagiarse el Ébola es relativamente bajo, ya que exige exponerse a los fluidos corporales de un infectado en la etapa avanzada de la enfermedad.
Otra preocupación es que el virus pueda mutar en una forma más transmisible de la enfermedad. Hasta ahora no hay señales de que esté ocurriendo.
“El virus está mucho más presionado por lograr replicarse exitosamente en humanos que por transmitirse con más facilidad”, sostiene Andrew Rambaut, de la Universidad de Edimburgo.
Por esas razones es más que improbable que estalle un brote significativo en un país desarrollado. ¿Pero el brote actual es resultado de una nueva invasión del virus? Hasta ahora, nunca se había informado un caso en esta parte de África Occidental, pero Daniel Bausch, de la Universidad Tulane de Nueva Orléans, Luisiana, cree que tal vez ya estaba presente, pero pasó inadvertido.
Los brotes previos fueron en África Central, donde según se cree, el virus es transportado por los murciélagos de la fruta, los mismos que también viven en las partes de África Occidental ahora afectadas.
Tal vez no haya sido identificado anteriormente porque sólo una minoría de los infectados presenta el cuadro hemorrágico por el que es conocida la enfermedad.
La mayoría presenta un cuadro gripal con fiebre, vómitos y diarrea, y mueren por deshidratación. Esos síntomas se asemejan a los de otras enfermedades locales, como la malaria y la fiebre de Lassa. Los investigadores están probando nuevamente las muestras de suero de las investigaciones sobre la fiebre de Lassa realizadas en la década de 1990 en busca de signos del Ébola.
Según los epidemiólogos, es la magnitud de este brote lo que dificultará su control. “A medida que aumenten los casos se hará más difícil hacer un rastreo efectivo de los contactos previos del enfermo”, dice Rambaut, así que la tasa de contagio podría aumentar.
¿Y por qué es tan grande este brote? El factor predominante podría ser el avance de la urbanización. En el pasado, los brotes no salían de las aldeas, salvo que los infectados acudieran a los hospitales.
“En poblaciones numerosas y con alta capacidad de movilidad, es difícil rastrear los contactos que tuvo un infectado”, dice Peter Walsh, de la Universidad de Cambridge.
Las ciudades le ofrecen al virus más oportunidades de contagio, un factor que también habría favorecido la propagación del HIV.
Hay otras variables que favorecen la propagación del virus. Justin Masumu, del Instituto Nacional de Investigaciones Biomédicas de Kinshasa, República Democrática del Congo, descubrió que el incremento de los brotes del Ébola desde 1994 está asociado con un cambio en el ecosistema de los bosques debido a la deforestación, incluido el desplazamiento forzoso de los murciélagos. La región de Guinea donde estalló el brote actual fue mayormente deforestada.
Y hay más. Según Bausch, las guerras en Liberia y Sierra Leona, y la corrupción en Guinea han incrementado la pobreza, obligando a la gente a migrar en busca de trabajo y extendiendo de esa forma el virus a otras zonas. Esos factores sociopolíticos también generaron una desconfianza generalizada hacia las autoridades, incluidos los de la salud pública, justo cuando las ciudades de África más los necesitan.ß

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jueves, 7 de agosto de 2014

Esteban Bullrich y Connie Schmidt en La Matera


El ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich; la diputada nacional Corina Schmidt, y el dirigente sanisidrense Ramón Lanús estuvieron en La Matera invitados por la rama mujeres del G25 de Zona Norte. Introducido por María Feldtmann de Maurette y Ramón Lanús, Bullrich hizo una rica exposición política a una nutrida concurrencia, parcialmente reflejada en la foto de más abajo.+



sábado, 2 de agosto de 2014

Jugar con fuego


Un día tenía que pasar. La foto de Infobae.com muestra el fuego de la explosión de un gasoducto de TGN, que alimentaba la central eléctrica de Córdoba.
 El Gobierno Nacional negó aumentos tarifario a las empresas prestadoras del servicio de transporte y distribución, y muchas de las pocas inversiones que se hicieron estuvieron a cargo de funcionarios investigados por hechos de corrupción.
¿Qué otra cosa se podía esperar? ¿qué otra cosa se puede esperar? La política energética de la Década K fue, literalmente, jugar con fuego.+
Esta foto de Telam refleja el edificio que explotó en Rosario hace casi un año

jueves, 24 de julio de 2014

La izquierda debe reinventarse

Manuel Valls: “La izquierda puede morir si no se reinventa y renuncia al progreso”

El primer ministro francés asegura en una entrevista a EL PAÍS que no se detendrá en la aplicación de sus polémicas reformas que no hizo la derecha "por falta de coraje"



Manuel Valls, primer ministro de Francia entrevistado para El Pais / ERIC HADJ (EL PAÍS)
Manuel Valls  (Barcelona, 1962), primer ministro de Francia desde marzo, de visita oficial a España este miércoles, asegura en esta entrevista que su país está “bloqueado” por la “falta de coraje” de otros dirigentes anteriores que no se atrevieron a hacer reformas profundas, pero que su misión consiste en hacerlas ahora pese a las resistencias de “corporativismos y rentistas” y del ala más izquierdista de su propio Partido Socialista. Exministro del Interior (2012-2014) y exalcalde de Évry (2001-2012), asume que la globalización ha originado una crisis en toda la izquierda europea, que “puede morir si renuncia a gobernar, si renuncia al progreso”. La entrevista, de 75 minutos, se celebró el lunes en su despacho oficial, en la planta primera del palacete de Matignon. Muestra su ordenada mesa de trabajo y cuenta que la utilizó Léon Blum, el mítico líder socialista  que fue primer ministro y presidente en los años 30 y 40 del pasado siglo. Solo en esos minutos más relajados Valls utiliza el castellano para mostrar con orgullo dos cuadros que adornan su despacho y que fueron pintados por su padre, Xavier Valls, fallecido en 2006.
Pregunta. Los grandes países de la UE han hecho ya importantes reformas. Francia, no. ¿Por qué este retraso?
Respuesta. Porque a los responsables políticos les ha faltado coraje. Un ejemplo: no hemos tenido un presupuesto equilibrado desde hace más de 30 años. Hay que poner a Francia en movimiento, reformar. No es fácil, porque hay bloqueos, corporativismos, pero Francia y los franceses están dispuestos a afrontar las reformas necesarias: reducción del déficit, apoyo a la competitividad de las empresas, reformas del Estado, reforma territorial, transición energética. Nombrándome primer ministro, [el presidente de la República] François Hollande  ha querido abrir una nueva etapa en el quinquenio. No podemos perder un instante.
P. El economista Jacques Attali  dice que las resistencias se deben a que Francia está llena de corporativismos, como usted dice, y de rentistas.
R. Por eso preparamos una ley contra los monopolios y a favor del crecimiento y el poder adquisitivo. Nuestra economía se encuentra a menudo paralizada. Y desde hace mucho tiempo no hemos tenido una inversión sostenida. Por eso, lanzamos el Pacto de Responsabilidad, que pone en movimiento todas las energías de este país. Solo tenemos un objetivo: el crecimiento y el empleo.
P. También hay resistencias en la izquierda, los sindicatos o el propio Partido Socialista. Argumentan que ese pacto incluye demasiadas ventajas para las empresas y escasas para los asalariados.

"Los presupuestos de Francia no han sido equilibrados desde hace 30 años"
R. Hay un debate. Es normal. Pero el debate no debe frenar la reforma. Nuestras opciones económicas están adaptadas a la situación actual. La recuperación empieza a sentirse en Europa, también en Francia , pero es muy débil. Tenemos que reaccionar en tres direcciones: reforzando nuestra economía y su capacidad de invertir con 40.000 millones de reducciones de impuestos a las empresas y una rebaja del coste laboral. Nunca se había visto esto. Es necesario también simplificar la vida de las empresas para que nuestra economía reaccione. Segundo objetivo: reducir el déficit público con 50.000 millones de ahorro en tres años. Y tercer objetivo: no frenar la recuperación económica a corto plazo. Esto pasa por el apoyo al poder adquisitivo y, sobre todo, en el caso de los hogares más modestos. Esta es la gran diferencia con lo que ha ocurrido en otros países, donde las reformas han sido muy duras para la gente . Hemos preferido bajar este otoño los impuestos a 3,7 millones de hogares y elevaremos en 500 euros anuales el salario mínimo a partir del 1 de enero.
P. Usted sostiene que es un programa de izquierdas.
R. Sí, es un programa de una izquierda que funciona. Pero a los franceses no les interesa saber si es de izquierdas o derechas. Quieren pragmatismo. Asumimos nuestras opciones presupuestarias: reducir el déficit a la vez que mantenemos nuestras prioridades con 60.000 empleos nuevos en cinco años en la Educación nacional; empleos suplementarios en la policía, la gerdarmería o la justicia, a la vez que mantenemos la investigación y las universidades. Pocos países han seguido esta senda equilibrada.
P. Hace un mes aseguró que no será primer ministro de un Gobierno que no avance. ¿Hay una amenaza latente de dimisión?
R. No. El momento que vivimos es histórico para el destino de Francia. El país atraviesa una crisis económica y social profunda, y también una crisis de confianza. Lo hemos visto en las últimas elecciones municipales y europeas, marcadas por la abstención y el fuerte apoyo al Frente Nacional . Francia sufre también una crisis de identidad. Los franceses se preguntan sobre el papel de Francia en Europa, sobre su lugar en la mundialización, sobre lo que significa ser hoy francés.
P. ¿Cuál sería su mensaje a los diputados rebeldes que no han apoyado una de las leyes reformistas este mismo mes?

"El país atraviesa una crisis económica, social, de confianza, de identidad"
R. Me gustaría dirigir un mensaje al conjunto de las fuerzas políticas y sociales de mi país. Es una llamada a la lucidez y a la responsabilidad, porque es tiempo de avanzar: nuestro país lo ha hecho demasiado tarde y, en tres meses, ya hemos logrado muchas cosas. Se han votado ya textos financieros, hemos avanzado en la reforma territorial, que reduce de 22 a 13 el número de regiones . Y hemos hecho la reforma ferroviaria. Asumimos el ejercicio de las responsabilidades.
P. ¿A qué se refiere cuando dice que la izquierda francesa está en peligro de desaparecer?
R. La izquierda reformista, socialdemócrata, tiene ante sí verdaderos desafíos en toda Europa, en particular los efectos de la globalización o de la crisis del Estado de bienestar . En un mundo que cambia, no siempre hemos sabido encontrar las respuestas adecuadas. Pero los valores siguen ahí: la indignación ante la pobreza, las desigualdades. Por eso, la izquierda puede morir si no se reinventa, si renuncia a gobernar, a participar en la construcción europea, si renuncia al progreso. A un progreso económico, social, educativo, energético. Tengo, sobre todo, esta convicción: la izquierda no es nunca tan fuerte como cuando se dirige a todos, y no solo a una parte de la población.
P. ¿Hay peligro de ruptura en la izquierda francesa?
R. Siempre ha habido ese riesgo de ruptura, de escisión. Desde hace un siglo. Estamos al final de un ciclo político, del ciclo que inició François Mitterrand en 1971.


Manuel Valls, primer ministro de Francia, entrevistado para El Pais / ERIC HADJ (EL PAÍS)
P. ¿Ha emprendido el PSF un nuevo ciclo social-liberal?
R. Lo digo una vez más: los franceses no se interesan por las etiquetas. El eterno mensaje de la izquierda es el progreso. La izquierda debe hacer avanzar a la sociedad. Llamemos a las cosas como queramos, pero sí, nosotros estamos en el proceso de reinventar una respuesta de izquierdas a los desafíos del presente. Mis referencias políticas han sido Michel Rocard, Willy Brandt, Olof Palme, Felipe González , porque ellos asumían plenamente el ejercicio del poder. Nosotros también tenemos que avanzar con la verdad, con velocidad y con voluntad. Esa es la izquierda que funciona.
P. Hollande  ha dicho que algún país ha conseguido resultados a un precio demasiado alto. ¿Cuál es el precio que Francia no está dispuesta a pagar?
R. El que cuestiona nuestro modelo social. En contra de lo que ocurría en Alemania , Francia, con la derecha en el poder, no hizo las reformas estructurales necesarias. La competitividad de nuestra economía se resintió gravemente. Las reformas que no se hicieron entonces y las tenemos que hacer ahora nosotros.
P. ¿Ha llegado el momento de que Francia pese más en la UE?
R. Europa necesita que Francia se fortalezca. Y Francia, como España , necesita una Europa más fuerte que responda a las aspiraciones de los pueblos con más crecimiento y empleo. Si los dirigentes europeos no comprenden el aumento del populismo, del escepticismo ante las instituciones europeas, ese fantástico proyecto que es Europa fracasará.
P. Pero Bruselas tiene bajo vigilancia a Francia por sus elevados déficits y deuda.

"Alemania ha comprendido que deben estar atentos a lo que decimos Francia e Italia"
R. Francia se vigila a sí misma. El mes pasado, y a iniciativa de François Hollande, los líderes europeos de izquierda nos reunimos en París y decidimos que con la presidencia italiana de la UE se debe abrir una nueva etapa. Necesitamos que elBanco Central Europeo  (BCE) reaccione para luchar contra un euro demasiado caro. Hay que salir de una visión estrecha del Pacto de Estabilidad  aunque más flexibilidad no significa renunciar a los esfuerzos para rebajar las deudas. Es imperativo prepararnos para el futuro. La propuesta de Jean-Claude Juncker de poner sobre la mesa 300.000 millones de euros en tres años me parece que tiene sentido.
P. ¿Está Francia en mejores condiciones de exigir eso después de adoptar las reformas?
R. Si queremos ser creíbles en las propuestas a la UE sobre crecimiento, inversión, empleo o competitividad, debemos demostrar que también hacemos esfuerzos. Nuestros amigos alemanes han comprendido que Francia e Italia no pueden entrar en dificultades, que deben estar atentos a lo que decimos ambos países.
P. ¿Por qué es Juncker el mejor para presidir la Comisión ?
R. Nosotros hicimos campaña por los socialistas, pero también hemos defendido una Europa más democrática. El PPE ha sacado más votos en las elecciones , y le corresponde presidir la Comisión. Más allá de las personas, lo que cuenta son las orientaciones y creo que nuestras propuestas a favor del crecimiento, empleo, investigación y transición energética han sido atendidas.
P. Dice usted que Francia es un país bloqueado, arrinconado. ¿Ha influido eso en que el Frente Nacional  haya logrado unos resultados tan espectaculares en las últimas elecciones europeas?
R. Yo no diría espectaculares. Diría inquietantes. Nací en Barcelona , aunque siempre he vivido en Francia. Mi lengua materna y paterna es el catalán. Después, el español y el italiano. Aprendí francés gracias a mis padres y a la escuela republicana. Me naturalicé francés a los 20 años. Lo dije en mi investidura como primer ministro: Francia es un país único en el que un ciudadano nacido en otro país puede ocupar puestos de gran responsabilidad.


El primer ministro de Francia entrevistado para El Pais / ERIC HADJ (EL PAÍS)
P. Como también la alcaldesa de París.
R. Efectivamente. Los españoles están tomando el poder (bromea). Esto es Francia. Y tanto la derecha como la izquierda nos hemos olvidado de hablar de Francia. Nos hemos olvidado de hablar de la patria, de la República, de la nación. A menudo, hemos dejado esos conceptos a laextrema derecha . Ahora debemos reafirmar la fuerza de nuestro ideal republicano. Eso pasa por el fortalecimiento del Estado, que debe proteger a todos los ciudadanos, sobre todo, de cara a ese miedo de ser los perdedores de la mundialización. Es necesario reinvertir en educación, que debe reducir las desigualdades y también luchar contra la discriminación que afecta a una parte de la juventud, y no solo en los barrios populares. Si no lo hacemos, Francia corre el riesgo de fracturarse.
P. Francia siempre ha sido un país de acogida, pero recientemente se están registrando demasiadas tensiones: projudíos contra propalestinos, desmantelamiento de campamentos de gitanos.

"Mis referencias políticas son Rocard, Brandt, Olof Palme y Felipe González"
R. El modelo republicano es cuestionado desde hace 30 años. Se pone en duda la laicidad. Asistimos también al aumento de las reivindicaciones de comunidades sociales. Cuando vemos que hay jóvenes capaces de viajar a Siria para combatir, es la prueba de que algunas cosas no funcionan. El antisemitismo  y el racismo, en una sociedad en crisis, se han recrudecido. Frente a esto, es necesaria la mayor de las intransigencias. Atacar sinagogas o gritar en la calle consignas de odio a los judíos son actos inadmisibles. Necesitamos reconstruir el tejido social, recordar nuestros principios republicanos, empezando por la laicidad, que es la mejor definición de convivencia.
P. ¿Qué mensaje va a transmitir a Mariano Rajoy ?
R. Tenemos una muy buena relación con España, sobre todo en el terreno económico, a pesar de los problemas de ambos países. Compartimos la exigencia de relanzar el proyecto europeo. Luchamos contra el terrorismo yihadista y contra el de ETA . Es una relación excepcional. Se lo he dicho también al Rey. Tenemos que desarrollar y profundizar nuestras relaciones en diversos campos.
P. El escollo pendiente son las interconexiones energéticas. ¿Falta dinero o voluntad política?
R. Ambas cosas. Abordaré este tema con Rajoy , porque debemos avanzar en este asunto.

¿Cataluña? "Todo lo que une, fortalece; todo lo que divide, debilita"
P. ¿Cómo observa el proceso independentista catalán ?
R. No me corresponde interferir en el debate español. Solo diré que en la coyuntura que atravesamos en Europa, todo lo que une, refuerza y todo lo que divide, debilita. Y Europa necesita más que nunca la fuerza, la unidad y la coherencia. Como socios y vecinos, deseamos una España fuerte y estable.
P. ¿Ha recibido alguna vez algún mensaje de las autoridades catalanas?
R. No. Nunca.

martes, 15 de julio de 2014

La modernidad de Foucault

Martes 08 de julio de 2014

Michel Foucault: siete conceptos para comprender la vigencia de su legado

Se cumplieron 30 años de la muerte del pensador francés cuya obra cambió la forma de ver el mundo; su llama intelectual deslumbró entre mediados de los 60 y de los 80; la Modernidad, el gran tema

Por Diana Fernández Irusta  | LANACION.com

Prefería que no lo llamaran filósofo. "Lo que hago es la historia de la manera en que las cosas se problematizan; es decir, la manera en que las cosas se vuelven problemas", sostenía Michel Foucault, profesor en universidades norteamericanas y francesas, catedrático del Collège de France y, por sobre todo, autor de textos cuya lectura obra un milagro escaso en estos tiempos: la percepción de que, tras haberlos atravesado, será imposible mirar el mundo del mismo modo en que se lo miraba antes.

Como el singular espejo que Velázquez pintó en Las meninas -obra que Foucault analiza en Las palabras y las cosas-, el pensador francés "no dice nada de lo que ya se ha dicho"; más bien, indaga en lo que siempre estuvo pero nadie vio. Sus grandes objetos fueron la Modernidad y los sistemas de pensamiento que la hicieron posible. Sin embargo, en lugar de avanzar hacia el corazón de lo moderno, optó por la periferia. No se concentró en las grandes Luces o la Enciclopedia, sino en el oscuro y silenciado universo que por siglos se agitó en asilos, cárceles e internados de enfermos mentales. Para entender los modos del razonamiento occidental, buceó en los abismos de la sinrazón; para desmenuzar el sentido del sistema legal moderno, puso el foco en la cárcel. Y en las abigarradas superficies que trazaban registros, documentos y planillas burocráticas de los siglos XVII y XVIII, fue encontrando los otros hilos -los olvidados, denostados, apartados o ignorados- sobre los que ha venido descansando la trama de nuestras sociedades.

La llama intelectual de Foucault deslumbró, apasionó y dio batalla entre mediados de los sesenta y mediados de los ochenta. Precisamente, los años donde el proyecto moderno comenzaba a ser impugnado, mostraba algunas grietas y, aún sin desmoronarse, perdía algo de su desafiante vitalidad. A 30 años de la muerte de este pensador, cuando todo indica que estamos entrando en una nueva era -a la que aún nadie sabe muy bien qué nombre dar-, se extraña la desbordante ambición de quien arriesgó ideas inesperadas, incómodas por derecha y por izquierda, con las que se puede diferir, pero difícilmente permanecer indiferente. Moderno al fin, Michel Foucault se empeñó tanto en iluminar las zonas de sombra de lo social como en celebrar la desatada alegría del pensamiento.

EL UNIVERSO FOUCAULTIANO

Arqueología del saber. Además de ser el título del libro publicado por Foucault en 1969, el término alude a la esencia de su metodología de trabajo: la idea de que, aunque muchos nos parezcan naturales o evidentes, no existen saberes o discursos que no sean fruto de determinadas condiciones de posibilidad (en otros términos, de determinadas prácticas sociales). Así como cada época "produce" lo que se puede decir o no, también podría decirse que cada época dispone dónde concentrar los esfuerzos de la investigación científica, de qué modo elaborar los sistemas de ideas, cómo establecer lo que merece ser conocido o, incluso, qué puede ser pensado y qué no. La "arqueología del saber" apunta a estas cuestiones: no aspira al gran relato histórico, sino que se concentra en determinados acontecimientos (la "invención" de la cárcel, por ejemplo), indaga en los documentos históricos, los organiza, vincula entre sí y observa cómo se fueron generando rupturas o cambios en los modos de pensar.

Microfísica del poder. A contramano de los discursos que imperaban en su tiempo (fundamentalmente en los aguerridos años 60 y 70), Foucault desterró la concepción del poder como algo único, superestructural, ubicado en la cima de la pirámide social, desde donde se ejercería presión hacia abajo. Para el francés, la cuestión no pasaba por el enfrentamiento entre dominantes y dominados, sino por las relaciones de fuerza múltiples. En su concepción, el poder es ubicuo, lábil y está presente en cada intersticio del entramado social. El Estado y los grupos más poderosos lo detentan, evidentemente, pero también se ejerce, de manera capilar, en instituciones, espacios productivos, organizaciones políticas, vínculos familiares, lazos íntimos. Asimismo, en La voluntad de saber, Foucault escribe: "Donde hay poder hay resistencia". Es decir, las relaciones de poder se entraman con resistencias también capilares, en una dinámica difícil de sistematizar.

Instituciones de encierro. En Vigilar y castigar, Foucault describe los pormenores del suplicio y descuartizamiento de un condenado en la París de 1757. Si los horrendos espectáculos que brindaban estos ajusticiamientos existían en función de un ejercicio, toma de posición y exhibición del poder monárquico, las cárceles, "invento" moderno que los terminará reemplazando, traen consigo una modalidad de castigo menos cruenta, pero más efectiva. Para la visión de Foucault, el dispositivo que subyace a la prisión no busca mostrar con gran despliegue aquello que le ocurrirá a quien se desvíe de la norma, sino que pretende inscribir (como la temible máquina de La colonia penitenciaria, de Kafka) la ley en el cuerpo -incluso en las almas-. "La prisión fue un invento que se expandió rápidamente a todos los ámbitos", asegura en una entrevista de los años 80. Esto quiere decir que el "formato" presupuesto por las cárceles, que incluía encierro, regulación de los horarios, rigor, disciplina, sistemas jerárquicos y normativas a la vestimenta, los modos de hablar, sentarse, caminar o dirigirse a los superiores, es el mismo que se encarnó en la institución escolar, asilos, hospitales e internados modernos.

Panóptico. A fines del siglo XVIII, el filósofo Jeremy Bentham ideó un tipo de arquitectura carcelaria al que llamó "panóptico". Se basaba en una torre central, donde residían los guardias, rodeada de celdas individuales, cuyo interior era visible desde la torre. Los guardias tenían total acceso visual a las celdas, pero los prisioneros no podían ver el interior de la torre. Bentham consideraba que la posibilidad de ser permanentemente vigilados desarrollaría autocontrol y disciplina en los presidiarios. Aunque nunca se construyó un panóptico en sentido estricto, Foucault encontró los vestigios de esta concepción en documentos del siglo XVIII. El concepto le serviría para pensar los dispositivos de vigilancia presentes en todo tipo de instituciones, de la escuela a la fábrica.

Sociedad disciplinaria. Los hallazgos de Foucault implican una noticia incómoda: los dispositivos instaurados por las "instituciones de encierro punitivo" serían la matriz de las mayores conquistas del proyecto moderno. Sólo cuerpos y mentes (en todo caso, subjetividades) altamente disciplinados podrían generar los elevados niveles de productividad, concentración, aceptación de las normativas y pensamiento metódico requeridos por las sociedades occidentales, tanto en sus versiones capitalistas como socialistas.

Poder-saber. Foucault postula que la dinámica del poder en la modernidad también se articula con un saber muy específico: el que se obtiene a partir de la observación puntillosa, el seguimiento pormenorizado, los mecanismos utilizados para calificar, medir, clasificar y jerarquizar. En última instancia, la necesidad de "normalizar" a los integrantes del cuerpo social.

Biopolítica. Cuando ese poder-saber comienza a organizarse en función de la "administración de la vida", se ingresa en el ámbito de lo que el autor denomina la biopolítica. Probablemente, éste sea el concepto que menos llegó a desarrollar (fue recuperado por pensadores contemporáneos, como Giorgio Agamben), y está ligado al momento en que la sociedad occidental descubre que también le es posible medir, administrar, controlar e incidir en los procesos vitales. Si inicialmente los cuerpos fueron entendidos como máquinas (a las que había que educar, disciplinar y corregir), luego pasaron a ser considerados "cuerpos-especie" que serían regulados en términos biológicos (natalidad, longevidad, salud, asunción de la sexualidad). Muchos pensadores señalan que, si bien ya no vivimos en el marco de la sociedad disciplinaria, algunos de sus dispositivos se han actualizado, como los sistemas de vigilancia que hoy atraviesan lo digital y el imperio de la imagen. Desde esta perspectiva -deudora del pensamiento de Foucault-, estaríamos entrando en el modelo de las "sociedades de control", donde la capilaridad del poder ya no estaría regida por lo disciplinario, sino por instancias más sutiles, como la seducción, el hedonismo, el consumo o, incluso, las biotecnologías.

miércoles, 8 de enero de 2014

Sociedad e individuo

Interesantísimo pensamiento de Alain Touraine que sirve para analizar por dónde pasan los cambios epocales.

Lo que llamamos ‘política’ es hoy una realidad muy degradada

POR FABIO GAMBARO




El futuro ya llegó. Touraine cree que el carácter noble de la política sólo puede renacer de la ética. / ARCHIVO CLARÍN
08/01/14
Desde hace muchos años, Alain Touraine se impuso como uno de los observadores más atentos y finos del devenir de nuestra sociedad. En un libro tras otro, el sociólogo francés analiza los caracteres y las transformaciones de un mundo que, de post-industrial, ha pasado a ser “post-social”. Una evolución que constituye también el centro de su último trabajo, El fin de las sociedades, un ensayo donde explica que el dominio del capitalismo financiero pone en duda y vuelve inservibles todas las construcciones sociales del pasado. Ante este verdadero “fin de la sociedad”, donde hasta los movimientos sociales parecen no tener asidero en lo real, lo único que nos queda, según este estudioso que hace poco cumplió ochenta y ocho años, es confiar en laresistencia ética, única capaz de devolver un sentido al vivir y al actuar colectivo.
–¿Qué cambió en las últimas décadas?

–A partir de los años 60 asistimos al ocaso progresivo del capitalismo industrial. Prevaleció el capitalismo financiero y especulativo, que resta capitales a las inversiones productivas. Esta transformación del capitalismo vació de contenido las categorías político-sociales en las que estábamos acostumbrados a pensar.
–¿Eso qué significa?

–Hoy, todas las categorías y las instituciones que nos ayudaban construir la sociedad –Estado, Nación, Democracia, Clase, Familia– se han vuelto inutilizables. Eran hijas del capitalismo industrial. Ya no nos ayudan a pensar las prácticas sociales ni a gobernar el mundo.
–¿Existe una alternativa?

–Es necesario encontrar nuevas categorías. Antes, lo social se fundaba en la idea de la relación con el otro, hoy hay que reconocer la prioridad de la relación con uno mismo. Por ese camino, el individuo puede volver a ser un actor social. No pasando ya por lo social, por la política o por la religión, sino pasando por uno mismo, en tanto sujeto.
–En el plano individual son importantes la conciencia y la responsabilidad...

–Naturalmente. Y cuando se habla de sujeto se habla de derechos. En el centro de la reflexión deben estar los derechos fundamentales, porque los derechos constituyen lo social. Respeto a Stéphane Hessel –el inspirador de los indignados–, pero la indignación no basta. En este momento, es necesario volver a partir de los derechos y de su defensa, como ya ocurre en muchas partes. Y como hace también el nuevo Papa, que parece adoptar con gusto el vocabulario de la ética. Hannah Arendt subrayó el derecho a tener derecho, yo agrego que los derechos están por encima de las leyes.
–¿A través del sujeto es posible oponer resistencia al fin de las sociedades?

–La cuestión de los derechos es fundamental. La libertad, la igualdad, pero también el derecho a la dignidad, que impide que el cuerpo humano pueda venderse como una mercadería. Defenderlas recrea lazos sociales. Estas preocupaciones éticas no son aspiraciones abstractas, dado que ya están presentes en la sociedad civil mucho más de lo que podemos imaginar.
–Promoviendo la resistencia ética a la descomposición social, ¿no se corre el riesgo de contraponer la ética a la política?

–La contraposición hoy es necesaria, dado que lo que llamamos “política” es ahora una realidad muy degradada y distorsionada. El carácter noble de la acción política puede renacer sólo de la ética. No de una política de clase, no de una política de la nación, no de una política de los intereses, no de una política de lo sagrado. Utilizando esas categorías del pasado, la política no sabe y ya no puede hablarle a la gente.
–¿Cómo se puede hacer, entonces, para volver a tomar decisiones que nos afectan a todos?

–La idea de la política que toma decisiones en nombre del interés común ya no funciona. Hoy es necesario partir de una exigencia ética que se transforme en acciones concretas y en instituciones. Pensemos en los derechos de las mujeres. La condición femenina ha pasado a ser uno de los elementos determinantes para evaluar el grado de desarrollo de una sociedad.
Traducción de Cristina Sardoy