jueves, 8 de diciembre de 2016

Laicidad v laicismo, la secularización

Ciudad del Vaticano (ZENIT).- El papa Francisco concedió una entrevista al semanario católico belga “Tertio”, con motivo de la clausura del Jubileo extraordinario de la Misericordia, en la que reflexionó además sobre temas variados como la secularización de la sociedad, el terrorismo, la Iglesia sinodal, los sacerdotes o los medios de comunicación. 

El Santo Padre respondió a cómo afrontar la secularización y una sociedad que quiere separar la religión de la vida pública. Una postura “anticuada” dice el Papa. La herencia “que nos dejó la Ilustración” es que todo hecho religioso es una subcultura. Es lo que diferencia al laicismo de laicidad. Explica el Papa que “hay una sana laicidad, por ejemplo, la laicidad del Estado”. En general, el estado laico es bueno. Es mejor –advierte– que un estado confesional, porque los estados confesionales terminan mal. Pero “una cosa es laicidad y otra cosa es laicismo”. Y el laicismo “cierra las puertas a la trascendencia: a la doble trascendencia, tanto la trascendencia hacia los demás como, sobre todo, la trascendencia hacia Dios”.

Respecto al terrorismo y los que comentan que la raíz de las guerras actuales está en la diferencia entre religiones, el Pontífice asegura que “ninguna religión como tal puede fomentar la guerra” porque está en ese caso proclamando “un dios de destrucción, un dios de odio”. No se puede hacer la guerra en nombre de Dios o en nombre de una postura religiosa, subrayó Francisco.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Los detalles del Otro Demonio

En este tiempo en que se escribe mucho acerca de nada, es un gustazo encontrar un libro tan interesante y revelador como El Otro Demonio (Dunken, 2016, 298 pgs.).
Escrito por dos jóvenes periodistas, Jorge Martínez (1973) y Agustín de Beitía (1972), el título refiere a la teoría por la cual se tiende a equiparar la violencia de ambos lados, Gobierno y guerrilla.
Hay quienes critican esta teoría dada la disparidad de fuerzas en juego, o quienes destacan la mayor responsabilidad del Estado para con sus ciudadanos o quienes aducen el inicio de las hostilidades; también estamos quienes creemos en la potestad del monopolio legítimo de la fuerza por parte del Estado. Pero, más allá del debate, el libro ingresa en una realidad tan concreta como mas compleja.
El Otro Demonio se limita a narrar la angustiosa experiencia de los familiares de las víctimas afectadas por el terrorismo setentista en la Argentina y a denunciar la injusta sordina que se aplica para silenciar sus públicos lamentos. Elige diez casos y los narra con una atrapante intensidad que impide dejar de leerlo.
Curiosamente, está editado por una editorial por encargo y su aparición pasó desapercibida para los grandes diarios nacionales, con excepción del diario La Prensa, en donde ambos se desempeñan, y de algunos programas y comentarios en medios y en redes.  Pareciera que el establishment se niega a escuchar a estas voces que se niegan a callar. Es que el Demonio suele esconderse en esos detalles de la corrección política.+

viernes, 18 de noviembre de 2016

Construir Federación

Interesante anticipo de un documental sobre cómo y porqué se construyó Federación, Entre Ríos.+

lunes, 14 de noviembre de 2016

Acerca de las aspiraciones de un servidor público

El Papa Francisco hizo una caraterización del perfil del servidor público desde la perspectiva de sus gustos y aspiraciones, tan adecuada que la quería compartir con ustedes. 
Refirió allí al ex presidente uruguayo José Mujica, que encarnó muchos de esos valores de la austeridad repubicana.+)

viernes, 13 de mayo de 2016

Tiempo de oración y reflexión

Compartimos acá el comunicado del Episcopado que anticipa el documebto sobre el Bicentenario de la Independencia:

El mensaje “Bicentenario de la Independencia. Tiempo para el encuentro fraterno de los argentinos” se enmarca en el contexto de la celebración de los 200 años del proceso independentista de nuestro país que se inició con los acontecimientos de mayo de 1810. Por eso la Conferencia Episcopal decidió oportunamente no circunscribir la conmemoración a un momento particular sino prolongarla al sexenio 2010-2016 como un tiempo de oración y reflexión. 

Con esta mirada, en noviembre de 2008 la Asamblea Plenaria dio a conocer el mensaje “Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad”, compartiendo los aportes, anhelos y preocupaciones de los obispos, como hombres de fe y pastores de la Iglesia, sabiendo que «la evangelización ha ido unida siempre a la promoción humana y a la auténtica liberación cristiana».

También los obispos decidieron que el Congreso Eucarístico Nacional, que debía realizarse en 2014, se celebrara en Tucumán en el año 2016. Así, la convocatoria en torno a Jesús Eucaristía, fuente y culmen de nuestra vida de fe, se convertirá en la expresión de la celebración de la Iglesia del Bicentenario de la Independencia. 

En las Asambleas Plenarias la Conferencia Episcopal se propuso también dar un mensaje con ocasión de esta fecha para que nos ayude a pensar el país que anhelamos a partir de nuestra historia, nuestro presente y las enseñanzas del Evangelio y la Iglesia. 

Oportunamente se encargó a una comisión de obispos la redacción de un texto base que fue tratado y discutido en las últimas Asambleas Plenarias y reuniones de Comisión Permanente. Finalmente fue aprobado por el plenario de obispos el 16 de abril pasado durante la Asamblea realizada en la Casa de Retiro de Pilar. En ese momento se vio la conveniencia de que el texto fuera difundido en torno a la fiesta de la Virgen de Luján, patrona de la Argentina.

“Bicentenario de la Independencia. Tiempo para el encuentro fraterno de los argentinos” quiere disponer el espíritu ante un acontecimiento de significativa trascendencia. Como se dice en la introducción “estas páginas que ofrecemos son pensamientos que anhelamos compartir para estimular el diálogo desde un hecho histórico que nos dio origen como Nación y que, a su vez, nos interpela a pensar juntos qué país queremos ser” (1).

No es un análisis sociológico ni teológico de la realidad. Se trata de una reflexión pastoral para dar gracias por el legado que nos dejaron nuestros mayores, interpretar nuestro presente a la luz de nuestra fe y decir una palabra esperanzadora, siempre iluminada por el Evangelio. Recrear el espíritu de la Asamblea de Tucumán de 2016 que “inspiró a los legisladores la virtud de abrir el futuro para una Argentina fraterna y solidaria, pacificada y reconciliada, condiciones capaces de crear una Nación para todos” (2).

Hay una imagen que recorre todo el documento que es la de la Casa Histórica de Tucumán como metáfora de la casa común que es nuestro país, nuestra Patria. “La tierra donde nacimos es símbolo de los brazos de Dios que nos han acogido en este mundo, y el pueblo del que formamos parte es una trama que nos contiene, nos otorga una identidad y un sentido de pertenencia” (78).

El texto del mensaje está compuesto por una introducción y cinco capítulos: “Una justa y esperada reparación de la memoria” (capítulo 1);  “Organizar la casa común” (capítulo 2), “Algunos males de la casa común” (capítulo 3), “Independencia y educación” (capítulo 4) y “Casas de encuentro” (capítulo 5). Como se indicó, el recorrido de todo el texto se hace a partir de la imagen de una casa que, como la Casa Histórica de Tucumán, alberga los deseos del pueblo con una mirada hacia el futuro.

El primer capítulo es una reseña histórica sobre el “momento fundacional que estamos celebrando”.  Se propone “volver la mirada sobre aquella primera generación de argentinos, que interpretando un creciente sentimiento de libertad de los pueblos a quienes representaban, asumieron la grave responsabilidad de encauzar los ideales americanistas”. Se recuerdan los debates por la forma de gobierno para el país, la presencia de numerosos clérigos como partícipes del Congreso y cómo la casa de Tucumán acogió a todos los sectores e intereses, incluso aquellos que no estuvieron directamente representados como los indígenas. 

El capítulo dos presenta siete temas vinculados a la realidad política, económica y social del país. Recoge el magisterio de la Iglesia local y universal sobre el sentido social de la democracia, la política, la noción de pueblo, integración de todos los sectores, generación de trabajo, federalismo, economías regionales, bien común y familia.

El capítulo tercero refleja algunos males afectan a los valores sociales y a la vida íntegra de cada argentino y que son un atentado contra la casa común. El principal de nuestros males es el desencuentro que no nos deja reconocernos como hermanos, a lo que le sigue la corrupción generalizada, la plaga del narcotráfico y el descuido del medio ambiente. Estos son algunos ejemplos que muestran que la gran familia de los argentinos está en riesgo y que la casa que compartimos puede resquebrajarse. El mensaje hace aquí un análisis particular de estos tres males: corrupción, narcotráfico y descuido de la casa común.

El capítulo cuarto se centraliza en la educación. “La casa común que formamos todos los argentinos, simbolizada en la casa histórica de Tucumán, no se cuida y se construye sólo preservando el bienestar material de los ciudadanos, sino desarrollando un proceso educativo que, además de ofrecer información y capacitación, forme a los argentinos en valores, los haga capaces de reconocer sus fragilidades y desarrolle en cada uno las virtudes cívicas que conforman una red de compromisos estables.” En cinco puntos, se presentan algunas dimensiones y propuestas sobre educación proponiendo como acentos fundamentales: una educación humanista, una educación para forjar una cultura del trabajo y una educación para las virtudes cívicas propias del ciudadano, cualquiera sea su posición en la sociedad.

En el último capítulo se vuelve a expresar el sentido del documento, destacando las figuras de María Antonia de la Paz y Figueroa (Mama Antula) y el Beato José Gabriel del Rosario Brochero, que serán proclamados por la Iglesia, beata y santo respectivamente. Se pone de manifiesto su tarea pastoral estrechamente unida a lo social. La metáfora de la casa común también lleva a pensar en los grandes Santuarios Marianos de todo el territorio nacional, lugares privilegiados del encuentro entre los hijos y la Virgen Madre. Bajo el manto y cuidado de Nuestra Señora de Luján, que recibe a todos los que la visitan sin hacer distinciones, “confiamos el destino de nuestra Nación”.+

domingo, 1 de mayo de 2016

Laudato SI, de San Isidro, de localidad


Desde su publicación me quedó pendiente escribir sobre un capítulo fundamental en la Carta Encíclica Laudato SI, sobre el cuidado de la casa común: el de la Ecología Integral.
Hemos escrito en algunos espacios sobre otros aspectos abordados por la encíclica, pero ahora que ya se anunció la salida de un nuevo documento sobre la alegría del amor familiar, antes de que sea barrido por la novedad quisiera dejar asentado en Senderos a la Tierra Prometida la mirada del Santo Padre sobre la necesaria planificación urbana y ambiental.
Dado que "la ecología estudia las relaciones entre organismos vivientes y el ambiente donde se desarrollan" (138), es que ingresa en la relación del hombre con su entorno citadino. "No se trata de destruir y de crear nuevas ciudades supuestamente más ecológicas, donde no siempre se vuelva deseable vivir. Hace falta incorporar la historia, la cultura y la arquitectura de un lugar, manteniendo su identidad original" (143). "La desaparición de una cultura puede ser tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal. La imposición de un estilo hegemónico de vida ligado a un modo de producción  puede ser tan dañina como la alteración de los ecosistemas" (145).
Llama "ecología de la vida cotidiana" al impacto en la calidad de vida humana derivada del entorno ambiental; a los escenarios que "influyen en nuestro modo de ver la vida, de sentir y de actuar" (147). Estos ambientes generan una valiosa identificación.
También se refiere a los que habitan lugares muy carenciados, a los que son víctimas de organizaciones criminales y a los que viven en condiciones de hacinamiento. "Muchas personas en esas condiciones son capaces de tejer lazos de pertenencia y de convivencia que convierten el hacinamiento en una experiencia comunitaria donde se rompen las paredes del yo y se superan las barreras del egoísmo" (149).
"Quienes diseñan edificios, barrios, espacios público y ciudades necesitan del aporte de diversas disciplinas que permitan entender los procesos, el simbolismo y los comportamientos de las personas. No basta la búsqueda de la belleza en el diseño, porque más valioso es el servicio a otra belleza: la calidad de vida de las personas, su adaptación al ambiente, el encuentro y la ayuda mutua (150). En este punto se refiere a la necesidad de completar el análisis del planeamiento urbano.
"Hace falta cuidar los lugares comunes, los marcos visuales y los hitos urbanos que acrecientan nuestro sentido de pertenencia, nuestra sensación de arraigo, nuestro sentimiento de dentro de la ciudad que nos contiene y nos une. Es importante que las diferentes partes de una ciudad etén bien integradas y que los habitantes puedan tener una visión de conjunto, en lugar de encerrarse en un barrio privándose de vivir la ciudad entera como un espacio propio compartido con los demás" (151).
Luego aborda la cuestión del déficit habitacional (152), y las dificultades e incomodidades derivadas del transporte (153).
Denuncia "el estado de abandono y olvido que sufren también algunos habitantes de zonas rurales, donde no llegan los servicios escenciales y hay trabajadores reducidos a situaciones de esclavitud, sin derechos ni expectativas de una vida más digna" (154).
Tanto el resto del documento como la totalidad de la encíclica no tienen desperdicio. Esta es la carta política del Papa. Es acá en donde habla del proyecto sugestivo de vida comunitaria.+

domingo, 10 de abril de 2016

Hacia una nueva cultura rural

La cultura es la manera en la que el hombre modifica su entorno para vivir.
Lo rural es lo opuesto a lo urbano. Es el campo.
Hace décadas conocimos una cultura rural residual, que iba a la zaga del progreso.
Porque el progreso que experimentamos hasta ahora fue exclusivamente urbano.
El campo quedó rezagado, en otro tiempo. En una era histórica anterior.
Su imagen es una caricatura folklórica, en sepia. O en colores, como en arte plástico.
Hasta hace unos pocos lustros, cuando la tecnología llegó al campo.
Modificó la vida. Consecuentemente, hubo cuestionamientos y protestas.
Pero a la ruralidad se le abrió un cielo de futuro.
Mientras que ciertos oficios morían con sus peones, nacieron nuevas actividades. Exigidas por las nuevas herramientas e insumos.
La población, que se asentaba en estancias, se movió a los poblados y a las ciudades.
Ahora no está claro qué es lo rural y qué lo urbano.
Sin embargo, esos pequeños poblados rurales enclavados en medio del campo parecen reemplazar a las viejas estancias.
Esos pueblitos de provincia son hoy mencionados en dos artículos periodísticos:
Una mención es argentina. Eduardo Sacheri, ganador del premio Alfaguara de Novela 2016 explica su pasión por estas localidades que, como O'Connor -imaginaria en su ficción- son el escenario de sus relatos (http://www.telam.com.ar/notas/201604/142058-eduardo-sacheri-premio-alfaguara-novela.html).
La otra, americana, es mencionada por el actor Ashton Kutcher, que vino a Buenos Aires a presentar su nueva serie The Farm y dice que valora particularmente los valores familiares y conservadores de esos parajes de mundos pequeños pero humanos (http://www.lanacion.com.ar/1886780-la-curiosidad-de-ashton-kutcher).
Es que en esos lugares, uno se siente pequeño ante la inmensidad de la naturaleza, al infinito de nuestra existencia y puede uno encontrarse con los demás, con uno mismo y con Dios.+

lunes, 22 de febrero de 2016

El desarrollo del Norte Argentino

Plan Belgrano: una visión continental
Clarín, 22.02.2016
Por Nicolás V. Gallo, ex ministro de Infraestructura de la Nación

El Gobierno ha lanzado el Plan Belgrano con el objetivo de transformar el norte argentino en un territorio económicamente competitivo y socialmente desarrollado. Prevé inversiones por 16 mil millones de dólares en infraestructura de transporte, vivienda, programas de acción directa para la promoción económica y la inclusión social y un plan para atacar el narcotráfico.
En el siglo XIX, con las batallas de Tucumán y Salta, Belgrano consolidó la gesta que ayudó a Sudamérica en la conquista de la libertad. Esa visión regional amplia y generosa respondía a una necesidad funcional y a una visión política.
El Plan Belgrano debe ser pensado en ese mismo contexto, que desborda a las provincias del norte argentino. Si se desarrolla consolidando la dependencia con la poderosa región central portuaria, perderá la potencia de su identidad y la fuerza de la autonomía. En cambio, si se desarrolla ubicándose en el centro del vasto territorio que va desde Río Grande do Sul en Brasil hasta Antofagasta en Chile e incluye grandes sectores de Paraguay y Bolivia borrando los límites de la geografía institucional, ganará un lugar de privilegio en la eficiencia de la integración.
El transporte del Plan solo resulta lógico estructurarlo teniendo en cuenta las necesidades de una región, que une el Atlántico con el Pacífico, con una población de 20 millones de habitantes que registra un PBI de U$S 80.000 millones y exporta U$S 15.000 millones anuales.
El futuro de la economía de esta región despoblada en términos relativos y con importantes recursos naturales estará fuertemente ligado al crecimiento de las exportaciones. Al ser dominante la función exportadora, en la selección de los proyectos de infraestructura de transporte deberá priorizarse a los modos ferroviario y fluvial.
La integración ferroviaria de América Latina es un antiguo anhelo. Hoy es una necesidad natural. Su interacción con la red fluvial es fundamental en las regiones desarrolladas del mundo.
Se trata de completar un ferrocarril interoceánico de trocha métrica y expandir la hidrovía. El primero tendrá un recorrido total desde Porto Alegre hasta Antofagasta de 3000 kilómetros, incluyendo ramificaciones a Bolivia y Paraguay. La hidrovía alcanzará Puerto Cáceres y Puerto Bush en Brasil y Paraguay respectivamente, y se conectará con sistemas fluviales subsidiarios como el futuro Bermejo en Argentina y el Tieté Paraná en Brasil.
En las cabeceras y a lo largo de este sistema de transporte exportador, se desarrollarán zonas francas. Existen no menos de 10 puertos en ambas costas oceánicas y numerosos nodos en el recorrido que podrán transformarse en polos agroindustriales y mineroindustriales, grandes generadores de empleo.
Los tratados y acuerdos multinacionales y binacionales existentes permitirán identificar los procedimientos para armonizar normativas. La visión continental del Plan Belgrano requerirá la coordinación de visiones estratégicas con nuestros hermanos vecinos. La concepción integradora será un poderoso imán para el financiamiento internacional. Así lo previó la CAF, cuando inició los estudios para identificar los ejes de integración subcontinental.

miércoles, 3 de febrero de 2016

La política es siempre local

Zygmunt Bauman: “Las redes sociales son una trampa
Es la voz del 'precariado'. El sociólogo denuncia la desigualdad y la caída de la clase media. Y avisa a los indignados de que su experimento puede tener corta vida
Por RICARDO DE QUEROL, para Babelia, El Pais. 8 ENE 2016 - 20:05

Acaba de cumplir 90 años y de enlazar dos vuelos para llegar desde Inglaterra al debate en que participa en Burgos. Está cansado, lo admite nada más empezar la entrevista, pero se expresa con tanta calma como claridad. Se extiende en cada explicación porque detesta dar respuestas simples a cuestiones complejas. Desde que planteó, en 1999, su idea de la “modernidad líquida” —una etapa en la cual todo lo que era sólido se ha licuado, en la cual “nuestros acuerdos son temporales, pasajeros, válidos solo hasta nuevo aviso”—, Zygmunt Bauman es una figura de referencia de la sociología. Su denuncia de la desigualdad creciente, su análisis del descrédito de la política o su visión nada idealista de lo que ha traído la revolución digital lo han convertido también en un faro para el movimiento global de los indignados, a pesar de que no duda en señalarles las debilidades.

Este polaco (Poznan, 1925) era niño cuando su familia, judía, escapó del nazismo a la URSS, y en 1968 tuvo que abandonar su propio país, desposeído de su puesto de profesor y expulsado del Partido Comunista en una purga marcada por el antisemitismo tras la guerra árabe-israelí. Renunció a su nacionalidad, emigró a Tel Aviv y se instaló después en la Universidad de Leeds, que ha acogido la mayor parte de su carrera. Su obra, que arranca en los años sesenta, ha sido reconocida con premios como el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades de 2010, junto a su colega Alain Touraine.

Se le considera un pesimista. Su diagnóstico de la realidad en sus últimos libros es sumamente crítico. En ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos? (2014) explica el alto precio que se paga hoy por el neoliberalismo triunfal de los ochenta y la “treintena opulenta” que siguió. Su conclusión: que la promesa de que la riqueza de los de arriba se filtraría a los de abajo ha resultado una gran mentira. En Ceguera moral (2015), escrito junto a Leonidas Donskis, alerta de la pérdida del sentido de comunidad en un mundo individualista. En su nuevo ensayo vuelve a las cuatro manos, en diálogo con el sociólogo italiano Carlo Bordoni. Se llama Estado de crisis y trata de arrojar luz sobre un momento histórico de gran incertidumbre. Paidós lo publica en España el día 12.

Bauman vuelve a su hotel junto al filósofo español Javier Gomá, con quien ha debatido en el marco del Foro de la Cultura, un ciclo que celebrará su segunda edición en noviembre y trata de convocar en Burgos a los grandes pensadores mundiales. Él es uno de ellos.

PREGUNTA. Usted ve la desigualdad como una “metástasis”. ¿Está en peligro la democracia?

RESPUESTA. Lo que está pasando ahora, lo que podemos llamar la crisis de la democracia, es el colapso de la confianza. La creencia de que los líderes no solo son corruptos o estúpidos, sino que son incapaces. Para actuar se necesita poder: ser capaz de hacer cosas; y se necesita política: la habilidad de decidir qué cosas tienen que hacerse. La cuestión es que ese matrimonio entre poder y política en manos del Estado-nación se ha terminado. El poder se ha globalizado pero las políticas son tan locales como antes. La política tiene las manos cortadas. La gente ya no cree en el sistema democrático porque no cumple sus promesas. Es lo que está poniendo de manifiesto, por ejemplo, la crisis de la migración. El fenómeno es global, pero actuamos en términos parroquianos. Las instituciones democráticas no fueron diseñadas para manejar situaciones de interdependencia. La crisis contemporánea de la democracia es una crisis de las instituciones democráticas.

P. El péndulo que describe entre libertad y seguridad ¿hacia qué lado está oscilando?

R. Son dos valores tremendamente difíciles de conciliar. Si tienes más seguridad tienes que renunciar a cierta libertad, si quieres más libertad tienes que renunciar a seguridad. Ese dilema va a continuar para siempre. Hace 40 años creímos que había triunfado la libertad y estábamos en una orgía consumista. Todo parecía posible mediante el crédito: que quieres una casa, un coche… ya lo pagarás después. Ha sido un despertar muy amargo el de 2008, cuando se acabó el crédito fácil. La catástrofe que vino, el colapso social, fue para la clase media, que fue arrastrada rápidamente a lo que llamamos precariado. La categoría de los que viven en una precariedad continuada: no saber si su empresa se va a fusionar o la va a comprar otra y se van a ir al paro, no saber si lo que ha costado tanto esfuerzo les pertenece... El conflicto, el antagonismo, ya no es entre clases, sino el de cada persona con la sociedad. No es solo una falta de seguridad, también es una falta de libertad.

P. Afirma que la idea del progreso es un mito. Porque en el pasado la gente confiaba en que el futuro sería mejor y ya no.

R. Estamos en un estado de interregno, entre una etapa en que teníamos certezas y otra en que la vieja forma de actuar ya no funciona. No sabemos qué va a reemplazar esto. Las certezas han sido abolidas. No soy capaz de hacer de profeta. Estamos experimentando con nuevas formas de hacer cosas. España ha sido un ejemplo en aquella famosa iniciativa de mayo (el 15-M), en que esa gente tomó las plazas, discutiendo, tratando de sustituir los procedimientos parlamentarios por algún tipo de democracia directa. Eso probó tener una corta vida. Las políticas de austeridad van a continuar, no las podían parar, pero pueden ser relativamente efectivos en introducir nuevas formas de hacer las cosas.

P. Usted sostiene que el movimiento de los indignados “sabe cómo despejar el terreno pero no cómo construir algo sólido”.

R. La gente suspendió sus diferencias por un tiempo en la plaza por un propósito común. Si el propósito es negativo, enfadarse con alguien, hay más altas posibilidades de éxito. En cierto sentido pudo ser una explosión de solidaridad, pero las explosiones son muy potentes y muy breves.

P. Y lamenta que, por su naturaleza “arco iris”, no cabe un liderazgo sólido.

R. Los líderes son tipos duros, que tienen ideas e ideologías, y la visibilidad y la ilusión de unidad desaparecería. Precisamente porque no tienen líderes el movimiento puede sobrevivir. Pero precisamente porque no tienen líderes no pueden convertir su unidad en una acción práctica.

P. En España las consecuencias del 15-M sí han llegado a la política. Han emergido con fuerza nuevos partidos.

R. El cambio de un partido por otro partido no va a resolver el problema. El problema hoy no es que los partidos sean los equivocados, sino que no controlan los instrumentos. Los problemas de los españoles no están confinados al territorio español, sino al globo. La presunción de que se puede resolver la situación desde dentro es errónea.

P. Usted analiza la crisis del Estado-nación. ¿Qué opina de las aspiraciones independentistas de Cataluña?

R. Pienso que seguimos en los principios de Versalles, cuando se estableció el derecho de cada nación a la autodeterminación. Pero eso hoy es una ficción porque no existen territorios homogéneos. Hoy toda sociedad es una colección de diásporas. La gente se une a una sociedad a la que es leal, y paga impuestos, pero al mismo tiempo no quieren rendir su identidad. La conexión entre lo local y la identidad se ha roto. La situación en Cataluña, como en Escocia o Lombardía, es una contradicción entre la identidad tribal y la ciudadanía de un país. Ellos son europeos, pero no quieren ir a Bruselas vía Madrid, sino desde Barcelona. La misma lógica está emergiendo en casi  todos los países. Seguimos en los principios establecidos al final de la Primera Guerra Mundial, pero ha habido muchos cambios en el mundo.

P. Las redes sociales han cambiado la forma en que la gente protesta, o la exigencia de transparencia. Usted es escéptico sobre ese “activismo de sofá” y subraya que Internet también nos adormece con entretenimiento barato. En vez de un instrumento revolucionario como las ven algunos, ¿las redes son el nuevo opio del pueblo?

R. La cuestión de la identidad ha sido transformada de algo que viene dado a una tarea: tú tienes que crear tu propia comunidad. Pero no se crea una comunidad, la tienes o no; lo que las redes sociales pueden crear es un sustituto. La diferencia entre la comunidad y la red es que tú perteneces a la comunidad pero la red te pertenece a ti. Puedes añadir amigos y puedes borrarlos, controlas a la gente con la que te relacionadas. La gente se siente un poco mejor porque la soledad es la gran amenaza en estos tiempos de individualización. Pero en las redes es tan fácil añadir amigos o borrarlos que no necesitas habilidades sociales. Estas las desarrollas cuando estás en la calle, o vas a tu centro de trabajo, y te encuentras con gente con la que tienes que tener una interacción razonable. Ahí tienes que enfrentarte a las dificultades, involucrarte en un diálogo. El papa Francisco, que es un gran hombre, al ser elegido dio su primera entrevista a Eugenio Scalfari, un periodista italiano que es un autoproclamado ateísta. Fue una señal: el diálogo real no es hablar con gente que piensa lo mismo que tú. Las redes sociales no enseñan a dialogar porque es tan fácil evitar la controversia… Mucha gente usa las redes sociales no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, para encerrarse en lo que llamo zonas de confort, donde el único sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo único que ven son los reflejos de su propia cara. Las redes son muy útiles, dan servicios muy placenteros, pero son una trampa.