viernes, 31 de marzo de 2017

En babia


Si al Gobierno no se preocupa por el control del espacio público, episodios como el de ayer cuando un camionero embistió a un piquete van a empezar a repetirse cada vez con mayor intensidad y frecuencia.
El resultado excede a la dramática muerte y a los heridos. Incluye a un muchacho que, aún pese a su culpabilidad evidente -agravada por su evidente estado de ebriedad-, a los 24 años comprometió seriamente su futuro. También debe contabilizarse el trabajo no realizado por la jornada del paro. Para quienes creemos que el trabajo dignifica, una jornada de paro es lamentable. Para colmo, supone el hecho de que la Constitución fue vulnerada, dado que ésta consagra el derecho de movilizarse libremente por el territorio nacional.
El excelente artículo que Mariano Obarrio publicó hoy en La Nación refleja la interna gubernamental en torno de la política antipiquetes entre Marcos Peña y Horacio Rodríguez Larreta contra Patricia Bullrich, que contaría con el discreto apoyo del Presidente.
Es inadmisible que no se haga respetar el derecho de todos los ciudadanos a utilizar libremente el espacio público por el gelatinoso argumento de que es un problema que "no está en la agenda de la gente". ¿Qué costo tendrá esperar a que el caso llegue a la agenda de la gente? ¿No será tarde para reaccionar? ¿la gente comprenderá la demora oficial en responder a los piquetes?
Los piquetes asolan a la ciudad de Buenos Aires con cada vez mayor intensidad. La semana pasada llegaron al campo, a un remate ganadero, en donde cortaron la neurálgica ruta 3 a la altura de Azul. Esta semana tocó en la zona portuaria de San Lorenzo, en Santa fe.
Atrapados por las redes sociales muchos altos funcionarios parecen estar en babia.+