sábado, 30 de junio de 2018

Humanistas


Hace rato que no milito en Convocación.
Me limité a apoyar a María, mi mujer, en su regreso al partido vecinal que fundamos en 2001, pero no me convencía el sesgo excesivamente pragmático de su política.
En definitiva, los políticos nos dedicamos a construir consensos mayoritarios para el bien común. Lo demás es gestionar y administrar lo que la política acuerda ejecutar en la instancia legislativa. Esto aplica a toda clase de instituciones.
Cuando fundamos Convocación éramos una agrupación de ciudadanos preocupados por instaurar una política que concibiera al poder como un instrumento al servicio del hombre y que, consecuentemente, lo oriente al bien comunitario.
Convocación hizo del control de la gestión municipal su único discurso político.
La acción política comunal es muchísimo más que eso.

Humanismo
En los últimos tiempos las estructuras políticas y económicas han alcanzado tal dimensión que se ha ido despersonalizando la acción política. Más aún, se ha mediatizado, digitalizado.
De otra manera sería imposible pensar que la eliminación de una persona "no es un tema municipal".
En estos años, por ejemplo, hemos trabajado mucho por la preservación de la costa; no solamente desde el punto de vista ambiental, hemos procurado destacar el papel de la biodiversidad.
¿Cómo podemos defender esos ecosistemas ricos en vida vegetal y animal y, al mismo tiempo, dejar pasar la supresión de una persona humana en su estadio de mayor indefensión? No hay nada que lo justifique.
La discusión del aborto está poniendo en blanco sobre negro el debate entre aquellos que quieren decidir sobre la vida de los otros en pro de su bienestar individual y aquellos que creemos en los otros como base de nuestra realización. Por ahí pasa y pasará la discusión ideológica. No es una cuestión menor ni coyuntural. Las respuestas que damos a las cuestiones cotidianas siempre se fundamentan en una cosmovisión del mundo.
La mirada humanista se contrapone a la concepción neoliberal de la vida; una sitúa a la comunidad y la otra, al individuo en el centro de todo.
La mía es una mirada humanista, que consagra a la persona, integralmente comprendida, en el centro de todo.
Si para Convocación el tema del aborto es un tema que puede soslayarse, ya tomó partido por el neoliberalismo.+

No es solución


Carta a los Sres. Senadores:
Les escribimos estas palabras para pedirles de todo corazón que piensen bien a la hora de votar la ley de legalización del aborto.
El aborto no soluciona ningún mal. Por el contrario, agrega otro problema.
El debate sirvió para que muchos nos involucráramos en el tema.
Ninguna mujer busca el aborto como algo bueno. Llegan a esto desesperadas, angustiadas, desgarradas, solas y sin contención.
¡Abracémoslas!
Eduquemos, prevengamos, asistamos, cambiemos la Ley de Adopción, pero no matemos.
La Academia Nacional de Medicina considera:
“Que el niño por nacer, científica y biológicamente es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción”.
Por otro lado este proyecto inhabilita al médico a hablar de adopción u otras oportunidades para continuar el embarazo, porque obliga al médico a anotarse en una lista negra de objeción de conciencia.
Somos miles de mujeres y hombres argentinos que estamos pidiendo e implorando por los niños por nacer y que hoy somos la voz de todos ellos.
Tengan el coraje y el valor, Sres Senadores, de proteger las dos vidas!
Como dijera Teresa de Calcutta al recibir el Premio Nobel de la Paz, 1979:
“El gran destructor de la paz, hoy, es el crimen del niño inocente no nacido.”
Muchas gracias.

María Feldtmann de Maurette, Elba Corsich, Mercedes Moreno Klappenbach, María Zavalía Lagos, Florencia Solá, Sofía Matozzi, Magdalena Prado, Cornelia Schmidt Liermann y,  al momento, suman 630 firmas.

Agrupación Mujeres Argentinas (AMA)

miércoles, 27 de junio de 2018

La Iglesia Católica y el Estado Francés, según Macron


En un brillante hallazgo de Pablo S. Otero publicado el sabado pasado en La Prensa, aparecen los párrafos destacados del discurso del presidente francés, Emmanuel Macron, ante los obispos franceses.
Foto: La Nación

Canónigo honorario

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, será recibido el próximo este martes por el Papa Francisco durante una visita oficial al Vaticano, durante la cual será nombrado canónigo honorario de la iglesia romana de San Juan de Letrán.
Se trata de una tradición reservada a los presidentes galos y que se remonta a 1604, en la época de la monarquía francesa de Enrique IV, quien llegó al trono en una época de conflictos entre los protestantes franceses y los católicos.
Según cuenta la historia, el rey se convirtió al catolicismo en 1593 pronunciando la célebre frase: "París bien vale una misa". Su gesto de abjuración fue reconocido por el Papa Clemente VIII y le absolvió de todos sus pecados. En 1604, Enrique IV agradeció al Pontífice su clemencia donando a San Juan de Letrén los abundantes ingresos de la abadía benedictina francesa de Claira, y Clemente VIII le correspondió otorgándole el título honorífico de canónigo de honor. Ese título de los reyes franceses pasó a los presidentes de la República gala. Charles De Gaulle, Valery Giscard D"Estaing y Jacques Chirac la recibieron, mientras que René Coty y Georges Pompidou lo rechazaron y a Francois Mitterrand nunca le fue conferida.
El encuentro entre Macron y Francisco se produce después del ya discurso famoso de Macron -quien estudió con los jesuítas, se graduó en Filosofía y fue asistente de Paul Ricoeur- ante los obispos galos a principios de abril de este año.
A continuación algunas de las frases fundamentales de aquel discurso de Macron en el cual resaltaba la importancia del catolicismo:
* Sin duda que compartimos un sentimiento confuso de que el vínculo entre la Iglesia y el Estado se ha deteriorado, y que es importante para nosotros y para mí repararlo. Para esto, no hay otro camino que un diálogo en verdad.
* Una Iglesia que pretende ser indiferente a las cuestiones temporales no llegaría al final de su vocación; y que un Presidente de la República que afirma estar desinteresado en la Iglesia y los católicos fracasaría en su deber.
* Estoy convencido de que los vínculos más indestructibles entre la nación francesa y el catolicismo se forjaron en los momentos en que se verifica el verdadero valor de hombres y mujeres.
* Si los católicos querían servir y hacer crecer a Francia, si aceptaban morir, no era solo en nombre de los ideales humanistas. No está solo en el nombre de una moralidad judeocristiana secularizada. También es porque fueron impulsados por su fe en Dios y por su práctica religiosa.
* Algunos pueden considerar tales comentarios como una violación del secularismo. Considero que el secularismo ciertamente no tiene la función de negar lo espiritual en nombre de lo temporal, ni de desarraigar de nuestras sociedades la parte sagrada que nutre a tantos de nuestros conciudadanos.
* Por razones biográficas, personales e intelectuales, estoy obteniendo una idea más alta de los católicos. Y no me parece sano ni bueno que el político haya estado tan devotamente involucrado en explotarlos o ignorarlos, mientras que es un diálogo y cooperación de otro tipo, una contribución completamente nueva para comprender nuestro tiempo y la acción que necesitamos para hacer que las cosas avancen en la dirección correcta.
* Estoy convencido de que la savia católica debe contribuir una y otra vez a la vida de nuestra nación.
* La urgencia de nuestra política contemporánea es encontrar sus raíces en la cuestión del hombre o, para hablar con Mounier, de la persona. Ya no podemos, en el mundo como es, satisfacernos con un progreso económico o científico que no cuestione su impacto en la humanidad y el mundo. Tenemos que dar un curso. a nuestra acción, y este curso es el hombre.
* Pero no es posible avanzar en este camino sin cruzar el camino del catolicismo, que durante siglos ha estado cavando pacientemente este cuestionamiento.
* "Venerable porque conocía bien al hombre", dice Pascal de la religión cristiana. Y ciertamente, otras religiones, otras filosofías han excavado el misterio del hombre. Pero la secularización no puede eliminar la larga tradición cristiana.
* Es porque estoy convencido de que no nos enfrentamos a un problema simple que podría decidirse por una sola ley, pero a veces nos enfrentamos a debates morales, éticos y profundos que afectan al más íntimo de cada uno de nosotros. Escucho a la Iglesia cuando es rigurosa en los fundamentos humanos.
* El estado y la iglesia pertenecen a dos órdenes institucionales diferentes, que no ejercen su mandato en el mismo nivel. Pero ambos ejercen autoridad e incluso jurisdicción. Por lo tanto, cada uno de nosotros ha forjado nuestras certezas y tenemos el deber de formularlas con claridad, de establecer reglas, porque es nuestro deber de estado.
* Al escuchar a la Iglesia sobre temas complejos no nos encogemos de hombros.

lunes, 18 de junio de 2018

¿Conocés a Eugenesia?


Parece mentira que, después de haber consumido literatura y cine antinazi desde chicos, hoy se presenten este tipo de debates.
El Club Gente de Prensa reenvió un interesante artículo recibido hoy del Centro de Bioética, del doctor Jorge Nicolás Lafferriere, sobre la eugenesia, reaparecida en el siglo XXI tras las teorías y las experiencias instrumentadas a principios del siglo XX.
Agregamos los links a declaraciones del papa Francisco, quien el sábado 16 en una reunión con asociaciones familiares, expresó: "De chico la maestra nos enseñaba lo que hacían los espartanos cuando nacía un niño con malformaciones: lo llevaban al monte y lo tiraban para abajo para cuidar “la pureza de la raza”. Y nosotros nos quedábamos aturdidos: “¡pero cómo, como se puede hacer eso, pobres niños!”. Era una atrocidad. Hoy hacemos lo mismo."
Club Gente de Prensa
Buenos Aires, 18 de junio de 2018

www.telam.com.ar/notas/201806/290400-papa-aborto-nazis-guantes-blancos.html

http://www.aica.org/34115-francisco-lo-mismo-que-hacian-los-nazis-pero-con-guantes.html

https://www.agensir.it/quotidiano/2018/6/16/papa-francesco-a-forum-famiglie-omicidio-dei-bambini-e-atrocita-lo-stesso-dei-nazisti-ma-con-guanti-bianchi/

http://www.lastampa.it/2018/06/16/vaticaninsider/la-familia-es-hombremujer-abortar-a-los-enfermos-nazismo-de-guante-blanco-ILesUu1Sh4t3LSCXmGMMIM/pagina.html

http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2018/06/16/religion-iglesia-vaticano-america-papa-francisco-compara-aborto-practicas-nazis-.shtml


Eugenesias de ayer y de hoy

Por Jorge Nicolás Lafferriere
www.centrodebioetica.org
18 de junio de 2018

El debate sobre la legalización del aborto en Argentina ha vuelto a poner en consideración la problemática de la eugenesia, es decir, las acciones o procedimientos que tienen como finalidad la mejora de la raza humana. Nos proponemos presentar una sintética caracterización de la eugenesia de principios del siglo XX y compararla con la eugenesia del siglo XXI.

La eugenesia de principios del siglo XX

El término “eugenesia” fue acuñado en 1883 por Francis Galton -primo de Darwin- y tuvo su apogeo en el inicio del siglo XX bajo el impulso de las novedades que traían los descubrimientos sobre las leyes de la herencia. Para Galton, la eugenesia es “la ciencia que trata sobre las influencias que mejoran las cualidades de nacimiento de una raza y también sobre aquéllas que las desarrollan hasta sus mejores ventajas”[1], o bien, “la ciencia que estudia los agentes sociales que influyen, mental o físicamente, en las cualidades raciales de las futuras generaciones”[2].
La eugenesia no se limitó a una dimensión puramente teórica y científica. Prontamente se tradujo en medidas políticas concretas para intentar mejorar la raza humana. Esto sucedió sobre todo a principios del siglo XX y en todo el mundo se impulsaron legislaciones restrictivas en materia de matrimonio e inmigración y difusivas, incluso de manera compulsiva, de la esterilización y el aborto como formas de evitar la transmisión de caracteres no deseados. Eduardo Sambrizzi presenta un resumen de antecedentes legislativos en materia de eugenesia[3] que señala que desde 1907, y comenzando por el estado de Indiana, se sancionan leyes de esterilización, voluntaria o coercitiva, en hombres y mujeres. Otras leyes eugenésicas se vincularon con la internación de débiles mentales, el control de los matrimonios entre personas con problemas mentales, enfermos, parientes o gente de distintos grupos raciales. La inclusión del aborto por violación de mujeres “idiotas o dementes” en el Código Penal Argentino de 1921 tuvo una clara impronta eugenésica.[4]
Posteriormente, el movimiento eugenésico pierde fuerza y consenso social y se revierten estas legislaciones, que resultaban en muchos casos violatorias del derecho a la vida y a la integridad física y de la igualdad entre las personas.

La impronta eugenésica de las biotecnologías
En el final del siglo XX y el inicio del Siglo XXI renace la cuestión eugenésica, ahora facilitada por las nuevas biotecnologías que generan las condiciones para que sea cada vez más accesible la posibilidad de diseñar las características deseadas de la descendencia, a saber:
a) Por la selección de los gametos en procreación artificial para procurar condicionar las características físicas de la descendencia.
b) Por la fabricación de gametos, ya sea a partir de células adultas de un ser humano, o bien por la creación sintética de gametos(Sparrow, 2013). Son técnicas en experimentación o que todavía se encuentran en un plano de estudio teórico.
c) Por la clonación para obtener una copia de otro adulto que actúa como “modelo”.
d) Por la selección de embriones, ya sea para descartar los “no deseados” como para elegir los “deseados” y transferirlos.
e) Por la edición genética humana, que permite alterar el genoma de gametos o embriones. Es una técnica experimental.
f) Por el aborto selectivo de niños por nacer luego de un diagnóstico prenatal, a fin de eliminar a los que no reúnen las características deseadas.

¿Una eugenesia buena?
Así como la eugenesia de comienzos del siglo XX tuvo su momento de apogeo y consenso social, la nueva eugenesia del siglo XXI también busca contar con amplia aprobación social. Para ello, necesita diferenciarse de la “antigua” eugenesia y presentarse como una conquista científica. Ciertamente, existen diferencias entre la eugenesia de ayer y la de hoy, pero el problema de fondo subsiste, pues se trata en ambos casos de mecanismos de selección poblacional que afectan la dignidad, el derecho a la vida y la igualdad de los seres humanos.
A continuación, formulamos una comparación entre ambas eugenesias a fin de poner en evidencia que las diferencias no llegan a salvar los problemas de fondo que encierra la mentalidad eugenésica.
a) Mientras que la eugenesia de principios del siglo XX nacía de una planificación centralizada, con objetivos sociales fijados desde el Estado y programadas acciones sobre la población, la eugenesia que resurge en el cambio de milenio se vincula con las decisiones individuales de miles de personas que, a partir de las posibilidades abiertas por las biotecnologías, comienzan a tomar decisiones que importan, en los hechos, la búsqueda de una mejora de la descendencia. Se habla así de una “eugenesia liberal”, de modo que “en las sociedades liberales serían los mercados los que, regidos por el interés en los beneficios y las preferencias de la demanda, pasarían la pelota de las decisiones eugenésicas a la elección individual de los padres y, en general, a los deseos anárquicos de clientes y clientelismos”[5] . Ahora bien, esas “decisiones individuales” son posibles por la “decisión” del estado de omitir (o no) su intervención en aspectos vitales de la persona y la familia.
b) Para Sonia Suter, las medidas eugenésicas del siglo XXI no surgen por imposición estatal de restricciones en relación a la reproducción (por ejemplo prohibición de casamiento o esterilización forzada de personas con discapacidad) sino que en general se presentan como “voluntarias”, es decir, como algo que elige la persona.[6] Sin embargo, a poco que se analice, se advierte que en los hechos tal carácter de “voluntariedad” es muy relativo. En realidad, deberíamos decir que el carácter “compulsivo” se vuelve más sutil y refinado, a través de presiones sobre médicos y sobre los padres para que adopten las medidas de selección en base a conveniencias económicas.
c) Mientras que la eugenesia de Siglo XX se basaba en medidas de prohibición e intervenciones compulsivas, la eugenesia del Siglo XXI adopta el ropaje de “derechos individuales” de modo que las medidas perfectivas ya no son el resultado de una imposición, sino que son internalizadas por las propias personas.
d) Los conocimientos científicos y los medios biotecnológicos del siglo XXI superan ampliamente las precarias bases teóricas de la eugenesia de principios del siglo XX. Desde ya, no es posible aún “diseñar” un bebé con todas las características genéticas y fenotípicas deseadas. Es más, desconocemos si alguna vez será posible y seguramente ello es una pretensión prometeica. Pero los medios tecnológicos hoy permiten una mayor capacidad de influir sobre las características del “cuerpo” de la persona.[7]
e) La eugenesia del Siglo XX estuvo muy vinculada al racismo, mientras que la eugenesia del siglo XXI se preocupa más por una búsqueda de la mejora humana orientada a maximizar ganancias y la circulación de bienes y servicios. Sin embargo, como dicen Hubbard y Wald, “la idea de «raza pura» puede haber muerto; la idea de construir una estirpe de superhombres puede haber muerto; pero la idea de que es más beneficioso que ciertas personas tengan hijos y otras no y de que una gran cantidad de problemas humanos se podrán solucionar una vez que aprendamos a manipular nuestros genes está todavía muy arraigada”[8].
En otros textos nos hemos referido a este problema y a los abusos que supone una mentalidad productiva aplicada a la procreación humana. En todo caso, queremos señalar que la legalización del aborto libre, en alianza con las poderosas biotecnologías de conocimiento de la realidad biológica de la persona por nacer, conduce a nuevas formas de discriminación y selección eugenésica de la descendencia.+

NOTAS

[1] GALTON, FRANCIS (1904), “Eugenics: Its Definition, Scope, and Aims”, The American Journal of Sociology, Vol. 10, No. 1, p. 1. Se trata de una conferencia pronunciada por Galton en laSociological Society de la Escuela de Economía de la Universidad de Londres el 16 de mayo de 1904.


[2] GALTON, FRANCIS (1905), “Studies in Eugenics”, The American Journal of Sociology, Vol. 11, No. 1, p. 11.


[3] SAMBRIZZI, EDUARDO A., (2004)Derecho y Eugenesia, Buenos Aires, Editorial de la Universidad Católica Argentina - EDUCA, ps. 23-49.


[4] LÓPEZ DÍAZ VALENTÍN, PATRICIO J. (2015). La fundamentación eugenésica del artículo 86, inc. 2, del Código Penal y el fallo “F., A. L. s/medida autosatisfactiva” : convalidación de una teoría aberrante [en línea], Prudentia Iuris, 79. Disponible en:http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/revistas/fundamentacion-eugenesica-codigo-penal.pdf


[5] HABERMAS, JÜRGEN (2004), El futuro de la naturaleza humana. ¿Hacia una eugenesia liberal?, Traducción de R.S. Carbó, Buenos Aires, Paidós, 2004, p. 69.


[6] SUTER, SONIA M. (2007), “A brave new world of designer babies?”, Berkeley Technology Law Journal, vol. 22, p. 948.


[7] LAFFERRIERE, JORGE NICOLÁS (2017). El cuerpo humano a debate : reflexiones jurídicas [en línea]. Prudentia Iuris, 83. Disponible en:http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/revistas/cuerpo-humano-debate-lafferriere.pdf


[8] HUBBARD, RUTH, WALD, ELIJAH (1999), El mito del gen. Cómo se manipula la información genética, Madrid, Alianza Editorial SA, ps. 63-64.

martes, 20 de marzo de 2018

Decálogo del buen político

1. La primera regla del arte de la política es ser sincero y honesto. Promete poco y realiza lo que has prometido. Es una creencia común que la mentira es obligatoria en política. No es así: además de ser de naturaleza inmoral, es siempre más dañina que útil.
2. Ser veraz no impone revelar secretos o realizar afirmaciones inoportunas. El silencio es de oro, especialmente en política: hoy se habla demasiado, empleando verdades, verdades a medias, verdades aparentes, fingimientos y mentiras. El arte de la política educa en decir lo necesario, callar lo que no debe ser revelado y evitar la mentira.
3. Quien está demasiado prendido al dinero, no debe dedicarse a la política ni aspirar a cargos en el gobierno. El amor por el dinero lo conducirá a faltar gravemente a sus propios deberes.
4. Rechaza, desde el mismo momento en que llegues al poder, cualquier propuesta que tienda a la inobservancia de la ley por una presunta ventaja política. La infracción de esa ley cometida con otros, por ejemplo, colegas y/o subordinados, se transformará en una cadena de la cual no te podrás liberar: a esa primera falta le seguirán, indefectiblemente, otras.
5. No te rodees de aduladores. La adulación hace mal al alma, excita la vanidad y altera la visión de la realidad.
6. No te creas indispensable, porque a partir de ese momento cometerás muchos errores. Si esto te lo dicen los demás, cuídate de ellos como de enemigos: te desviarán del camino correcto.
7. Es más fácil desde el NO llegar al Sí, que desde el Sí tener que retroceder al NO. Frecuentemente el NO es más útil que el Sí. Un sabio consejo indica no comprometerse sin haber reflexionado a tiempo y haberse formado el convencimiento de poder mantener la palabra empeñada.
8. Es una buena costumbre, en política, dedicar atención a las pequeñas, honestas exigencias del ciudadano individual, como si se tratase de asuntos importantes. La paciencia del político debe imitar la paciencia que Dios tiene con los hombres. No desesperes jamás.
9. Trata de convertir, si te es posible, a tus colaboradores en el Gobierno en amigos, nunca en favoritos. El amigo que pide demasiado, debe ser mantenido a distancia. Los favores que los amigos podrán obtener de ti, deben ser honestos, en el marco de la legalidad, y no deben generar resentimientos justificados.
10. Es una buena costumbre, también para el político, hacer cada noche un examen de conciencia, así como es útil formular, cada mañana, buenos propósitos. Si a pesar de ello la noche te encuentra con las manos vacías, sin haber logrado los buenos propósitos de la mañana, piensa que esto le sucede a la mayoría, y sirve para que sigas siendo humilde, aunque la gloria humana aletee alrededor de tu pequeña cabeza.

Don Luigi Sturzo
Publicado originalmente en el diario "Popolo e libertà", en noviembre de 1948, replicado en Infobae.com el 23 de octubre de 2015 y difundido recientemente por el Club Gente de Prensa.
Los diez "mandamientos" de Luigi Sturzo (1871-1959) para los políticos fueron publicados por primera vez en un diario italiano en 1948, pero conservan toda su actualidad.
Y constituyen una lectura altamente recomendable para electores y potenciales elegidos en la coyuntura que vive Argentina.
Sturzo fue un sacerdote italiano que, inspirado en la Encíclica Rerum Novarum del papa León XIII, promovió la participación de los católicos en la política, algo que consideraba no sólo positivo, sino necesario. Él mismo incursionó en política. Fue alcalde de la pequeña comuna de Caltagirone, en Catania, Sicilia.
"Está difundida la opinión de que a la política no se le aplica la moral común"
En 1919, junto al prestigioso estadista Alcide de Gasperi y otros laicos, fundó el Partido Popular Italiano, que muy pronto conquistó gran influencia política. Enfrentado con Benito Mussolini y su ascendente movimiento fascista, debió exiliarse en 1924 y sólo pudo regresar a Italia en 1946, concluida la Segunda Guerra Mundial. Fue nombrado senador vitalicio.



"Está difundida la opinión de que a la política no se le aplica la moral común", escribió el padre Sturzo en la introducción y fundamento a su decálogo.
Es innegable que también en Argentina la actividad política tiene un alto grado de desprestigio y que se la asocia a la mentira, al doblez, a la pura ambición personal e incluso a la corrupción. Más aun, se considera que esos son sus rasgos inherentes. "La política es así", es la frase resignada que se escucha. Es hora de que esa concepción empiece a cambiar.
Por eso son tan valiosos los principios que este teólogo y político italiano sistematizó en su decálogo. Pero hay que tener en cuenta que devolverle a la actividad política excelencia y prestigio no es tarea de una minoría, sino responsabilidad de todos.
"Mi experiencia me hace concebir la política como saturada de ética, inspirada en el amor al prójimo, ennoblecida por la finalidad del bien común"
Del "Decálogo del buen político" de Don Luigi Sturzo circulan varias versiones, con leves diferencias. Aquí se han sintetizado algunas de ellas en una sola.



"Hay quien cree que la política es un arte que se aprende sin preparación, se ejercita sin competencia, se actúa con malicia. Está incluso difundida la opinión de que a la política no se le aplica la moral común, y se habla con frecuencia de dos morales, la de las relaciones privadas, y la otra (que no sería moral ni moralizante), la de la vida pública. Mi experiencia larga y penosa me hace en cambio concebir la política como saturada de ética, inspirada en el amor al prójimo, ennoblecida por la finalidad del bien común".+

domingo, 25 de febrero de 2018

Clubes para la reconstrucción social

Desde Luna de Avellaneda, la decadencia económica y social de los clubes quedó patentada y tristemente reflejada en nuestro país.
Los clubes de barrio sufrieron el desapego de las nuevas generaciones por el legado familiar y social, y prefirieron ir a los pubs en lugar del bar, a los restaurantes en desmedro del comedor, y a las canchitas sintéticas y el gimnasi antes que al campo de deportes. La opción fue obviamente por la apertura social al gueto y a las instalaciones bien mantenidas que a las cautivas.
En los viejos tiempos, la barra de estaño constituía el listón al que se aferraban los solitarios o los que tenían problemas familiares. Pero ya no queda allí quien les pueda hacer compañía. La gente mudó de gustos y de barrio en procura de "buena onda".
Un club es una sociedad de intereses comunes, sean geográficos, temáticos, políticos, deportivos o culturales. Constituían modos de pertenencia e identificación que facilitaban la construcción social. El club es, después de la familia, un segundo escalón de proyección personal hacia el bien común; como el colegio, gremio o la parroquia.
Son poseedores de un legado histórico y patrimonial con cada vez menos responsables a cargo. Se trata de otro proceso de privatización de lo que es del dominio público. El Estado no va a poder hacerse cargo de tanta desolación.
Los clubes cumplen funciones sociales: los de barrio son la memoria de un pueblo, hacen de geriátricos ambulantes, reúnen a todas las generaciones de las familias allí afincadas de modo de constituir la trama fundamental de su población; los deportivos actúan de estímulo para los jovenes, tanto en la práctica de discipinas como en la formación de su conducta; los culturales fomentan el cultivo de las artes, protegen sus obras y las custodian; los temáticos son el anclaje de cuestiones sustanciales para una nación, y los políticos acunan los principios y valores institucionales.
Cuando los clubes llegan a acumular mucho poder despiertan el celo del poder. Así sucedió a mediados del siglo XX cuando los peronistas incendiaron el Jockey Club, por ejemplo. Pero mucho más recientemente se vio a Mauricio Macri ascender políticamente a partir de Boca y, a partir de ahí, a muchos disputar el poder en instituciones deportivas como Aníbal Fernandez en Quilmes, Alberto Fernandez en Argentino Juniors, a César Mansilla en Fénix, a Hugo Moyano en Independiente, etc, etc, etc.
La relación entre hinchas, dirigentes y el crimen organizado ya es un lugar común.
Nos enternecen los clubes en decadencia o los pueblos en proceso de desaparición, pero nos ponemos en guardia frente a aquellas organizaciones sociales que saben organizarse en favor de sus intereses.
Un club no es ni debe ser una empresa. El Estado debe saberlo y cuidar que eso siga siendo así. No debe ser cómplice de su destrucción. Debe establecer una política de fortalecimiento  de aquellas instituciones cuya única finalidad es la construcción social, porque de esa manera se defiende la república.+

domingo, 4 de febrero de 2018

Nueva defensa


El exministro de Defensa radical, Horacio Jaunarena, realizó en la edición de hoy del diario La Prensa un breve y acertado planteo de lo que debe ser la defensa de cara a las nuevas amenazas.
Puesto que coincido con sus planteos, evitaré citarlo y agregaré libremente algunos conceptos.
Nuestras Fuerzas Armadas deben ser el instrumento militar para defender nuestra soberanía (él dice que debe defender nuestra "libertad", lo que es correcto; pero creo que es mejor decir que deben defender nuestra soberanía ya que responde al legado patriótico devenido de la independencia nacional), la integridad territorial y nuestros recursos naturales.

Deben defendernos:
1.- del auge del terrorismo;
2.- del narcotráfico y del crimen organizado;
3.- de los ataques cibernéticos;
4.- de las catástrofes naturales derivadas del cambio climático, y
5.- de la codicia que pudieran despertar nuestras riquezas naturales.

Para detallar algunas necesarias grandes acciones:
+ Parecería ser que la frontera entre la defensa y la seguridad desapareció, así como también las FF. AA. como amenaza de la república, por lo que no hay motivo para mantener el actual esquema legal que las excluye de la seguridad nacional. Por lo pronto, la Gendarmería se ocupa más del Conurbano bonaerense que de las fronteras secas, en donde el Ejército podría ser muy útil para repeler estas nuevas amenazas ya referidas.
+ Es menester unificar el mando de las Fuerzas Armadas y de las de seguridad que reportan a nivel nacional (GN, PNA, PSA y PFA) y adecuar los recursos a las necesidades reales.
+ Hay que redimensionar a las Fuerzas Armadas para que sean veloces, ágiles y potentes, por más que eso cueste una gran reducción de su número. Es mejor que los militares estén perfectamente pertrechados y entrenados, y que estén rápidamente en donde hagan falta, a que sean muchos.
+ Esto implica reequiparlas. Que la venta de los bienes inmuebles sirva para tal finalidad, y no para otra. Debe invertirse, como en el resto de la región, un 1,5 por ciento del PIB nacional.
+ Las amenazas son multinacionales, la respuesta también debe serlo. Hay que reforzar nuestra integración regional en materia militar y nuestra participación en las fuerzas de paz hemisféricas.

Es un desafío tan grande como valioso.
La Nación no admite más dilaciones.+