La transformación política


Desde la creación, Dios le confirió al hombre el dominio de la creación en su propio provecho.
La manera en que el hombre modificó su entorno a lo largo de los siglos es lo que signó, según Fernand Braudel, a las distintas civilizaciones.
Con tal fin, el hombre desarrollo instituciones políticas, económicas, sociales, artísticas y deportivas, sin las cuales no habría comunidad ni desarrollo de ningún tipo.
Las sucesivas transformaciones tencnológicas produjeron cambios sociales que luego fueron económicos y tuvieron impacto político.
La gran transformación del siglo XIX y XX impactó en las comunicaciones -en sentido amplio-, que consecuentemente produjo cambios en la vida social -la urbanización- y económica. En el ámbito político se dió un impacto en el sistema de representación, que naturalmente cambió con el acceso directo entre las personas, pero aún no se registró en cambios institucionales. No quiero decir que desapareceerá la representación, sino que se modificará sensiblemente y se reducirá su esfera de influencia.
La democracia, que surgió en los últimos siglos en prácticamente todo el mundo, no necesariamente debe ser representativa. Eso tenía que ver con las distancias y el diferimento temporal del proceso de decisión política.
Ahora, una comunidad política puede decidir en forma inmediata gracias al uso de las herramientas de telecomunicación sin necesidad, siquiera de reunirse en algunos casos. Pero eso tiene una limitación: la dimensión. La comunidad no admite cualquier tamaño; debe implicar un mínimo de relaciones de vecindad y relacionamiento básico que los actuales municipios del AMBA, por ejemplo, no cumplen por estar más que excedidos.
La sociedad de masas no es una comunidad política ni debe serlo, si queremos evitar la autocracia.+)

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