Bienaventurado el premiado
Con ocasión de estos controvertidos últimos premios Nobel vale la pena escuchar este maravilloso discurso de Adolfo Pérez Esquivel, al recibir el suyo, el 10 de diciembre de 1980, por su trabajo en el servicio de Justicia y Paz de la Iglesia Católica en favor de las democracias y de los más desprotegidos, en Latinoamérica.
Por motivos de un lado y del otro, su voz fue silenciada. Hoy, hace 32 años, él se anoticiaba de su premiación.
Más allá de sus posiciones políticas, su servicio en favor de la justicia y la paz merece ser atendido.+

