La relación con Brasil
Seminario Brasil - Argentina: DesafÍos e Oportunidades
Panel 1
"Is Argentina taking the right path towards the international financial community?"
Speaker: Arturo Porzecanski, Professor from the American University, Washington DC
"The current Brazilian - Argentinean political environment"
Speaker: Murillo de Aragão, Brazilian political analyst, member of CDES and founder of Arko Advice
Panel 2
"Challenges and difficulties in the Argentina-Brazil relationship"
Speaker: Ambassador Luis Felipe Lampreia, Former Minister of Foreign Affairs
"The inconsistencies in the Brazil – Argentina commercial partnership”
Speaker: Hernan Maurette
Panel 3
"Brazil and Argentina, as seen by the world"
Speaker: Dr Marcelo Suano, PhD in Political Science from the University of Sao Paulo. Director of CEIRI think tank
Las inconsistencias en la sociedad comercial Brasil - Argentina, por Hernán Maurette
Yo, en cambio, a esta presentación la debo haber cambiado ya tres veces. Básicamente, porque uno no puede venir a la casa del pueblo brasilero a decir algo ni ligeramente inadecuado. Uno debe calibar perfectamente las palabras para servir a un proyecto que nos excede, individual y colectivamente. Porque para dialogar hace falta conocer los intereses y las necesidades del otro. Entrar en sintonía.
Cuando se firmó el Mercosur, en los tiempos de Raúl Alfonsín e Itamar Franco, nuestros países estaban en el borde del mapa geopolítico. Eran la periferia.
En los 90, hubo un cambio. La Argentina dio un salto cualitativo, de la mano de una política económica novedosa, de un seductor planteo financiero y de una política internacional agresivamente aperturista.
En los primeros años de este siglo, el tejido que la diplomacia brasileña venía hilando pacientemente empezó a dar resultados y, de la mano de una circunstancia muy particular, brilló a los ojos del mundo, y Brasil se convirtió en la niña bonita de Sudamérica, en una locomotora regional.
Pero durante todo ese período la Argentina y Brasil soslayan un handicap. En ese tiempo, ambos países pudieron olvidarse de la competencia armamentística entre vecinos y de la desconfianza estratégica. Al contrario, contaron un una cooperación extraordinaria que facilitó el desarrollo industrial de ambas economías y el intercambio tecnológico atómico, aéreo y de defensa, entre muchas otras colaboraciones tales como compartir misiones y objetivos, maximizando el resultado de las acciones.
En este contexto es que le tocó luciese al Brasil, y convertirse en la proa latinoamericana.
La historia da vueltas y vueltas. Parece mentira que fue en menos de dos siglos que Alemania se unificó, protagonizó dos guerras mundiales que perdió, sufrió el nazismo y la República de Weimar, y es ahora el corazón de Europa.
Esto nos deja una lección. Hay que saber aprovechar los tiempos malos para aprender y los buenos, para consolidar los procesos sanos. La Argentina vive aún secuelas del trauma del 2001. Tiene reacciones racionalmente derivadas del 2008, pero tiene reflejos condicionados por el 2001. Si aprendemos, serán una magnífica plataforma de despegue una vez que concluya esta transición postraumática.
Creo que mi país madurará, luego de un proceso de introspección. Brasil, en cambio, durante este tiempo ostenta extrovertidamente un liderazgo de alcance mundial.
Poner en duda esta relación, como hacen los sectores que protestan más vehementemente, entraña serios peligros. Pensar que se puede ganar más de lo que nuestros países ya ganaron con este vínculo privilegiado es una dulce y traicionera tentación.
Ciertamente, las oportunidades de corto plazos suelen manifestarse atractivas y seductoras, al tiempo que aparentemente inocuas. Sin embargo, creo que -como en un matrimonio- es mucho lo que e pone en juego al poner en jaque al juramento de amor eterno.
Vale agregar ahora que los problemas que ustedes declaman de este lado de la frontera son los que algunos empresarios sufrimos del otro lado. Pero la escencia de las empresas grandes, como la de las naciones, no pasa por la ganancia sino por la permanencia en el tempo. La capitalización se multiplica al pasar el primer centenario. Cuando este es el planteo, uno sabe que hay tiempos malos y tiempos buenos. Argentina ha sido numerosas veces una grandísima oportunidad. Y lo volverá a ser antes que después. De la misma manera, cabe agregar, lo hacemos en Brasil: una tierra que no deja de sorprender y de satisfacernos.
Por eso quiero decir hoy en este honorable y moderno palacio: no nos dejemos llevar por el canto de las sirenas. Problemas de relación habrá siempre. Lo que no debe faltar nunca es la vocación e un destino común, de una construcción de una nueva nación.
Lo perfecto es enemigo de lo bueno. Elijamos lo problemas y no permitamos que ellos nos elijan a nosotros. Yo quisiera seguir teniendo problemas con Brasil, que no quisiera perder nunca: los relacionados con el fútbol. Esa rivalidad nos produce el stress positivo que nos estimula a ser mejores.
En mi casa yo también elijo con mi mujer los problemas que celebro, que son los que provocan el diálogo: ese juego que nos irrita pero al mismo tiempo nos acerca. El diálogo, tan necesario en estos días posmodernos, fluye de voces en boca, como la saliva. Sé que suena horrible, pero les aseguró que es una experiencia magnífica y altamente recomendable.+
