¿Sirven las elecciones?

Las declaraciones que hace unos meses emitió la vicepresidente de la Nación, Gabriela Michetti, sobre la conveniencia de evitar las elecciones de término intermedio me llamaron mucho la atención justamente por venir de una persona formada en las ciencias políticas (es licenciada en Relaciones Internacionales de la USAL) y debido a su alta jerarquía institucional.
Pero luego llegaron críticas al costo de las PASO desde otros sectores del oficialismo, muy cercanos al Presidente de la Nación; de hecho, trascendió que se hicieron gestiones ante la Justicia para evitarlas.
Referentes indiscutibles de los principios republicanos, como el diario La Nación, editorializaron en esa línea.
En fin, sería extenso enumerar a los críticos de la elección primaria. Yo tampoco soy defensor de este sistema que simplifica las opciones y deja afuera a las pequeñas representaciones políticas, pero escribo este posteo para hacer destacar que la política ha perdido tanto peso específico, al punto de desconocer hasta sus propias iniciativas.
Esta ley de elecciones primarias intentaba resolver la falta de entidad de los partidos, que ya no podían dirimir sus candidaturas, por lo que procuraban un sistema que evite la dedocracia. Lamentablemente, son muy pocos los que han utilizado el mecanismo con esa intención y abundó el mecanismo arbitrario de la lista única. Cabe preguntarse si aún existen los partidos políticos y si, en consecuencia, no deberíamos repensar el sistema constitucional de que mejor respete la representación política de los argentinos; o si, por el contrario, no quisiéramos avanzar en la dirección de la democracia directa.
Pero esto de producir legislación para que no alcancen su plena vigencia es tristemente superficial. El jefe de Gabinete y su sistema parlamentarista de gobierno, el tercer senador, el defensor del pueblo, la ley de financiamiento de los partidos políticos, las PASO, los cupos femeninos y el voto adolescente, son sólo algunas de las figuras establecidas en los últimos 25 años.
Los políticos debemos tomarnos más seriamente y hacernos respetar, si no queremos ceder a otras formas de gobierno.

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