Anomia
Vivimos un estado de anomia. Es algo que sucede cuando las normas que no rigen de hecho, ya sea por desconocimiento, desinterés o por la incapacidad estatal de hacerlas cumplir.
Al menos cuatro episodios recientes fueron elocuentes en este sentido: el fallo de la justicia platense que liberó a los policías cometeros, que demuestra la venalidad o cobardía a la que pueden llegar muy altas magistraturas; el del juez de Necochea que desautorizó a los agentes de policía que hacían cumplir una norma que prohíbe el topless en la playa; otra sentencia judicial, que obligó a los bancos a pagar un aumento salarial que no fue no homologado en el Ministerio de Trabajo, y la condena pública contra los dichos de Juan José Gómez Centurión sobre la guerra antiterrorista, sin mencionar los cortes de calles, piquetes y paros sorpresivos de transportes.
El caso de los jueces que liberaron a los ocho comisarios investigados por corrupción, días después de que aparecieran muerto ahorcado en la carcel un noveno sospechoso, es lisa y llanamente desesperanzador, como dijo la gobernadora Vidal.
Al menos cuatro episodios recientes fueron elocuentes en este sentido: el fallo de la justicia platense que liberó a los policías cometeros, que demuestra la venalidad o cobardía a la que pueden llegar muy altas magistraturas; el del juez de Necochea que desautorizó a los agentes de policía que hacían cumplir una norma que prohíbe el topless en la playa; otra sentencia judicial, que obligó a los bancos a pagar un aumento salarial que no fue no homologado en el Ministerio de Trabajo, y la condena pública contra los dichos de Juan José Gómez Centurión sobre la guerra antiterrorista, sin mencionar los cortes de calles, piquetes y paros sorpresivos de transportes.
El caso de los jueces que liberaron a los ocho comisarios investigados por corrupción, días después de que aparecieran muerto ahorcado en la carcel un noveno sospechoso, es lisa y llanamente desesperanzador, como dijo la gobernadora Vidal.
El aval a las nudistas en Necochea por parte del juez Mario Juliano es otra cosa, porque se trata del presidente de a Asociación de Pensamiento Penal. Los garantistas como él, creen que la ley coarta la libertad y que la libertad por si sola conduce al bien. Los humanistas creemos que el desarrollo de la inteligencia y de la voluntad -o la Gracia divina, cuya tenencia no depende sólo de los hombres-, son elementos fundamentales para que el hombre busque libremente el bien. El y muchos contemporáneos -representados por el pensamiento que expresa diariamente La Nación, como en su edición de hoy- creen que la moralidad es un valor que muda con el tiempo. Es cierto que algo de eso hay. Las modas y valoraciones están atadas a una época que, como sabemos, en nuestro caso se encuentra en plena mutación. Pero no cambia es el pudor, que es un sentimiento vinculado con la privacidad de las personas. La libertad de uno no debería invadir la privacidad de las otras personas. Forzar una situación sin un previo debate comunitario o social -propio del proceso legislativo, parlamentario-, es violentar a los vecinos y, consecuentemente, a mi juicio, atentar contra el bien común.
La discusión en torno de la guerra antiterrorista de los 70 también es otra cuestión. Hay algo que no se pone en el tapete: las Fuerzas Armadas y de seguridad son instrumentos que ejecutan el monopolio legítimo de la fuerza, que es potestad del Estado. Están sujetos al cumplimiento de la ley, como todos los ciudadanos. Pero el tema ha tornado a discusiones disparatadas. Desde ya que se condena un golpe de Estado. No merece discusión. Pero los legalistas tenemos que considerar que en los 70 hubo organizaciones que quisieron desconocer el resultado de las urnas y decidieron dar una revolución armada y que las mencionadas fuerzas militares y policiales intentaron evitar. si bien es monstruoso cometer delitos utilizando el aparato estatal, no lo es menos hacerlo fuera del mismo. Los crímenes de esa época fueron horribles de uno y de otro lado. Pero no nos equivoquemos: unos protegían la superviviencia de la sociedad argentina organizada en forma de república con su Constitución y todo -insisto en que el Golpe sí es condenable, pero no la acción de las Fuerzas Armadas y de seguridad, siempre que respeten la ley-, y los otros procuraban un proyecto internacionalista con eje en Cuba y la Unión Soviética, a fuego y metralla. La forma en que se produce el debate invierte los términos: los que deben demostrar inocencia son los custodios del orden, mientras que los que lo desafiaron son objeto de veneración.
El juez que desconoce la autoridad del Ministerio de Trabajo para homologar un acuerdo salarial de hecho está legislando , lo que provoca un indeseable choque de poderes cuya gravedad no se justifica de ningún modo en una discusión salarial.
Los que paran o cortan una ruta, contradiciendo un principio constitucional elemental, no merecen tanta consideración, porque ellos no la están teniendo con los damnificados. Lo que prima es el efecto mediático de la represión, no la protección de los derechos individuales, ni el bien común ni el imperio de la ley.+)
Anexo Documental:
Estas son las declaraciones de Juan José Gómez Centurión:
Se puede escuchar una entrevista esclarecedora a Ceferino Reato sobre las expresiones de Juan José Gómez Centurión haciendo click acá.
La discusión en torno de la guerra antiterrorista de los 70 también es otra cuestión. Hay algo que no se pone en el tapete: las Fuerzas Armadas y de seguridad son instrumentos que ejecutan el monopolio legítimo de la fuerza, que es potestad del Estado. Están sujetos al cumplimiento de la ley, como todos los ciudadanos. Pero el tema ha tornado a discusiones disparatadas. Desde ya que se condena un golpe de Estado. No merece discusión. Pero los legalistas tenemos que considerar que en los 70 hubo organizaciones que quisieron desconocer el resultado de las urnas y decidieron dar una revolución armada y que las mencionadas fuerzas militares y policiales intentaron evitar. si bien es monstruoso cometer delitos utilizando el aparato estatal, no lo es menos hacerlo fuera del mismo. Los crímenes de esa época fueron horribles de uno y de otro lado. Pero no nos equivoquemos: unos protegían la superviviencia de la sociedad argentina organizada en forma de república con su Constitución y todo -insisto en que el Golpe sí es condenable, pero no la acción de las Fuerzas Armadas y de seguridad, siempre que respeten la ley-, y los otros procuraban un proyecto internacionalista con eje en Cuba y la Unión Soviética, a fuego y metralla. La forma en que se produce el debate invierte los términos: los que deben demostrar inocencia son los custodios del orden, mientras que los que lo desafiaron son objeto de veneración.
El juez que desconoce la autoridad del Ministerio de Trabajo para homologar un acuerdo salarial de hecho está legislando , lo que provoca un indeseable choque de poderes cuya gravedad no se justifica de ningún modo en una discusión salarial.
Los que paran o cortan una ruta, contradiciendo un principio constitucional elemental, no merecen tanta consideración, porque ellos no la están teniendo con los damnificados. Lo que prima es el efecto mediático de la represión, no la protección de los derechos individuales, ni el bien común ni el imperio de la ley.+)
Anexo Documental:
Estas son las declaraciones de Juan José Gómez Centurión:
Se puede escuchar una entrevista esclarecedora a Ceferino Reato sobre las expresiones de Juan José Gómez Centurión haciendo click acá.

